Después de más de 30 años de investigación, el científico argentino Gabriel Rabinovich logró avanzar en uno de los enfoques más prometedores a nivel mundial para el tratamiento del cáncer y enfermedades autoinmunes. El eje del desarrollo es la Galectina-1 (Gal-1), una proteína que durante décadas fue estudiada por su rol en la regulación del sistema inmune y que hoy aparece como una aliada inesperada en la lucha contra los tumores.
El trabajo, publicado a mediados de 2025 en la revista científica Immunity, describe con precisión los mecanismos por los cuales la Galectina-1 actúa en el microambiente tumoral, favoreciendo la evasión del sistema inmune y la formación de vasos sanguíneos que nutren al cáncer. A partir de este conocimiento, el equipo desarrolló un anticuerpo neutralizante anti-Gal-1, capaz de bloquear su acción y potenciar la respuesta inmunológica.
El estudio fue liderado por científicos del CONICET, la UBA, la UNLP y la Universidad de Cuyo, con desarrollo tecnológico a través de GALTEC, la empresa biotecnológica fundada por Rabinovich.
La historia comienza a principios de la década de 1990, cuando Rabinovich identificó y purificó por primera vez la Galectina-1, una proteína que se une a azúcares —conocidos como glicanos— presentes en las células del sistema inmune.
El descubrimiento reveló que la Gal-1 tiene la capacidad de silenciar a los linfocitos T activados, las células encargadas de atacar patógenos y células tumorales. Con el tiempo, el equipo comprobó que muchos tumores utilizan este mismo mecanismo como estrategia de defensa.
Según explicó Rabinovich, la Galectina-1 cumple un rol dual en el organismo, al que define como “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”:
Puede prevenir enfermedades autoinmunes, regulando respuestas exageradas del sistema inmune.
Pero también puede favorecer el crecimiento tumoral, ayudando a los tumores a evadir el ataque inmunológico.
La clave terapéutica está en modular su actividad, activándola o bloqueándola según la enfermedad.
Uno de los aportes centrales del estudio fue explicar cómo actúan las células mieloides supresoras (MDSCs). Estas células, producidas en la médula ósea, deberían defender al organismo, pero al llegar al entorno tumoral pueden transformarse en cómplices del cáncer.
La investigación mostró que, bajo la influencia de la Galectina-1, las MDSCs:
Reducen la actividad de los linfocitos T (inmunosupresión).
Favorecen la angiogénesis, el proceso por el cual el tumor genera vasos sanguíneos para crecer.
El trabajo, encabezado por la científica argentina Ada Blidner, logró identificar con precisión cómo estos mecanismos se coordinan, algo inédito hasta ahora.
Frente a este escenario, el equipo científico decidió intervenir en el centro del sistema. Desde GALTEC, desarrollaron un anticuerpo neutralizante anti-Gal-1 que, en modelos experimentales, logró frenar la acción inmunosupresora y angiogénica de la proteína.
Las pruebas se realizaron en modelos animales y cultivos de células humanas.
El foco inicial está puesto en cáncer colorrectal.
También se evalúa su aplicación en otros tumores y en esclerosis múltiple.
No existen todavía ensayos clínicos en humanos ni aprobación médica.
Los investigadores remarcan que el desarrollo se encuentra en una fase preclínica, por lo que aún resta un largo camino antes de su aplicación en pacientes.
Además del potencial terapéutico, el estudio detectó que los niveles elevados de Galectina-1 en tumores humanos se asocian con una mayor presencia de MDSCs en su forma más agresiva y con peor pronóstico clínico.
A partir de este hallazgo, los científicos proponen que la relación entre Gal-1 y MDSCs podría utilizarse como biomarcador, permitiendo:
Identificar pacientes con mayor riesgo.
Personalizar inmunoterapias y tratamientos antiangiogénicos.
Rabinovich es hoy el científico argentino con más patentes activas, con un objetivo claro: que los desarrollos regresen como inversión al sistema científico nacional. Desde el Laboratorio de Glicomedicina del IBYME, insiste en la necesidad de conectar la investigación básica con la sociedad.
“El gran desafío es que nuestras tecnologías lleguen a los pacientes y a cada rincón de Argentina y del mundo”, señaló el investigador, quien es mencionado en el ámbito científico internacional como potencial candidato al Nobel de Medicina.
El propio equipo advierte que los resultados, aunque alentadores, no deben generar falsas expectativas. La investigación aún debe superar etapas clave antes de convertirse en un tratamiento disponible.