El Partido Justicialista de Lomas de Zamora acaba de formalizar lo que en los pasillos de la política bonaerense se conoce como el "manual de la perpetuidad".
En un movimiento que prioriza los lazos afectivos por sobre la renovación democrática, Daniela Vilar —actual ministra de Ambiente de Axel Kicillof— asumirá la presidencia del PJ local.
El dato que desnuda la lógica familiar del poder es que reemplaza en el cargo a su "compañero de vida", el intendente Federico Otermín.
La conducción local del PJ lomense quedó integrada de la siguiente manera:
– Presidenta: Daniela Vilar
– Vicepresidente: Adrián Santarelli
– Secretario General: Walter Moreno
– Secretario Administrativo y de Actas: Miguel Guevara
– Secretario de Organización: Oscar Ferreyra
– Secretario de Formación Política: Mencho Ramón
– Secretaria de Acción Social: Graciela Tranfo
– Secretaria de Relaciones Públicas: Angélica Chaparro
– Secretario de Finanzas: Luis Rodríguez
– Secretario de Cultura, Prensa y Propaganda: Javier Ruiz
– Secretaria de la Mujer: Laura Benevento
– Secretario de Asuntos Gremiales: Sergio Oyhamburu
– Secretaria de la Juventud: Paula Romero
– Secretario de Derechos Humanos: Daniel Prassel
– Secretaria Técnico Profesional: Viviana Guido
– Secretaria de Discapacidad: Micaela Traversa
Este enroque no es un hecho aislado, sino la consolidación de un "doble comando" territorial en la estratégica Tercera Sección Electoral.
Vilar, quien inició su carrera como concejal en 2015 y escaló a la Legislatura y luego al Gabinete provincial, ahora suma el control del aparato partidario.
Todo bajo la anuencia de Martín Insaurralde, el jefe político de ambos y arquitecto de un sistema de poder que parece inmune a los escándalos éticos y judiciales.
Es imposible analizar el ascenso de la pareja Vilar-Otermín sin mencionar a su mentor, Martín Insaurralde. El exintendente, que supo ser el nexo indiscutido entre los barones del conurbano y La Cámpora, atraviesa hoy su momento más crítico.
El escándalo del "Yategate" —su viaje de lujo a Marbella con Sofía Clerici en plena campaña 2023— no solo terminó con su carrera pública inmediata, sino que abrió una caja de Pandora judicial.

Al día de hoy, la Justicia Federal mantiene la lupa sobre su patrimonio. Con causas abiertas por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, Insaurralde enfrenta peritajes de la Corte Suprema sobre sus gastos, que incluyen vuelos por decenas de miles de dólares que no coinciden con sus ingresos declarados.
Mientras él se refugia en las sombras, sus "delfines" garantizan que el esquema de poder en Lomas de Zamora no sufra fisuras.
La designación de Vilar al frente del PJ local refuerza la crítica hacia una dirigencia que parece intercambiar cargos como si fueran piezas de un tablero familiar.
Federico Otermín, quien fue la mano derecha de Insaurralde en la Cámara de Diputados bonaerense —salpicado también por el escándalo de "Chocolate" Rigau y las tarjetas de la corrupción—, ahora cede la estructura partidaria a su mujer mientras retiene la intendencia.
Unidad encabezada por Axel Kicillof y Verónica Magario. En ese esquema, Federico Otermín asumirá como vicepresidente segundo, Máximo Kirchner será presidente del Congreso, Mariano Cascallares ocupará la Secretaría General, y Leonardo Nardini presidirá la Junta Electoral.
Este esquema de unidad sellada entre el Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora, que a nivel provincial llevará a Axel Kicillof a la presidencia del PJ acompañado por Verónica Magario, en Lomas se traduce en una concentración absoluta.
No hubo "problemas a resolver" en el distrito, precisamente porque la estructura responde a un solo mando que, aunque hoy esté procesado por la justicia, sigue moviendo los hilos de la política bonaerense a través de sus herederos directos.