Un 10 de febrero, pero de 1874, la Provincia de Buenos Aires firmaba el acta de nacimiento de una ciudad que cambiaría el turismo nacional. Sin embargo, el origen de Mar del Plata no fue un plan idílico, sino la necesidad desesperada de un hombre, Patricio Peralta Ramos, por reconvertirse tras entender que el Estado jamás le pagaría una deuda millonaria.

Nacido en Buenos Aires en 1814, Peralta Ramos inició su carrera como tendero y proveedor de uniformes militares. Tras el fin del rosismo —época en la que integró la Sociedad Popular Restauradora—, liquidó sus bienes y salió a recorrer el interior bonaerense. En 1860, junto a sus hijos Jacinto y Eduardo, llegó a las costas de lo que entonces era el Puerto de la Laguna de los Padres.
Lo que hoy conocemos como el centro urbano marplatense era, a mediados del siglo XIX, un saladero administrado por el cónsul portugués Coelho de Meyrelles. Peralta Ramos detectó que ese punto estratégico sobre el Atlántico era la salida natural para los productos de la región.
Tras comprar las tierras, enfrentó la resistencia de los hacendados locales, quienes pretendían que el pueblo se fundara tierra adentro, cerca de las sierras. Peralta Ramos insistió ante el gobernador Mariano Acosta con una visión clara: la riqueza estaba en el mar. Finalmente, el decreto de 1874 oficializó el nombre de Mar del Plata, nombre que él mismo propuso para la localidad.
Lo que tenés que saber
Fundación oficial: 10 de febrero de 1874 por decreto del gobernador Mariano Acosta.
Motivación: Peralta Ramos invirtió allí tras el impago de deudas estatales.
Capilla Santa Cecilia: Primer edificio de piedra, construido en 1873 en honor a su esposa, Cecilia Olavarrieta, fallecida a los 35 años.
El impulso ferroviario: El tren llegó desde Plaza Constitución en 1886, reduciendo el viaje a 10 horas.
Aunque Peralta Ramos soñaba con una ciudad-puerto, fue el inmigrante vasco-francés Pedro Luro quien terminó de moldear el perfil turístico. Luro, tras enriquecerse plantando árboles en estancias bonaerenses, compró el saladero en 1876 y visualizó un destino al estilo europeo.
El crecimiento fue meteórico bajo la mirada de figuras políticas clave. Dardo Rocha, fundador de La Plata, confesó tras visitar la ciudad en 1883: "Si hubiera conocido estas tierras antes, aquí hubiera fundado la capital de América".
1885: Llegada del telégrafo y apertura de sucursales del Banco Provincia.
1888: Inauguración del Hotel Bristol, que recibió a personalidades mundiales como el futuro zar Nicolás Romanov.
1913: Inauguración de la emblemática Rambla Bristol.
Incluso el entonces ministro de Obras Públicas, José T. Sojo, vaticinó en aquella época: "Algún día los veraneantes superarán los cincuenta mil". Una cifra que hoy, con millones de turistas cada temporada, suena a una modesta profecía de lo que llegaría a ser el orgullo de la costa bonaerense.