En un acto que buscó dotar de épica a una gestión provincial acorralada por las urgencias presupuestarias, el intendente de La Plata, Julio Alak, junto al gobernador Axel Kicillof y el ministro Gabriel Katopodis, presentaron la finalización del Acueducto Norte.
Se trata de una intervención clave para el servicio de agua potable en las localidades de Tolosa, Gonnet, Ringuelet y Villa Castells, áreas históricamente postergadas que hoy ven una luz al final del túnel gracias al impulso de la administración municipal.
La obra, inserta en la Etapa 1 del Plan Hídrico del Gran La Plata, consistió en la reparación de una cañería de 8,5 kilómetros de longitud.
El trazado se extiende desde la estación de bombeo en 120 y 33 (Tolosa) hasta la vinculación en Lacroze y 15 bis (Gonnet). Sin embargo, más allá de los números técnicos, la jornada dejó en claro que la capacidad de gestión de Alak es el motor que empuja a un Ejecutivo provincial que suele perderse en diagnósticos estructurales y promesas de largo aliento.
Durante el encuentro, Julio Alak no escatimó en destacar la necesidad de "volver a jerarquizar a La Plata como ciudad capital". Su discurso, enfocado en la eficiencia vial, hídrica y urbana, contrastó con la retórica de Axel Kicillof.
El Gobernador, fiel a su estilo, intentó atribuir el éxito de la obra exclusivamente a un "Estado presente", omitiendo que la operatividad y el seguimiento territorial dependen directamente de la muñeca política del intendente platense.
Por su parte, el ministro Gabriel Katopodis acompañó la presentación en un contexto donde la infraestructura nacional está paralizada, intentando mostrar una dinámica que, en los hechos, solo se sostiene por el compromiso de municipios que, como La Plata, han decidido priorizar la calidad de vida de sus vecinos por sobre la especulación política.
La rehabilitación del acueducto no es un cambio cosmético. Según los detalles técnicos, la obra permitirá regular y duplicar la presión de agua en toda la traza. Esto no solo fortalece la red de distribución, sino que optimiza la operatividad del sistema, minimizando los cortes por roturas que tanto han padecido los habitantes de la zona norte.
“Nuestro compromiso es volver a jerarquizar a La Plata como ciudad capital de una Provincia en la que todos y todas tengan una mejor calidad de vida”, sentenció Alak, marcando una agenda de prioridades que parece ir un paso más adelante que la burocracia platense de la Gobernación.
En un giro ambicioso, se anunció la segunda etapa del Plan Hídrico con una inversión proyectada de $72.500 millones. El paquete incluye obras de gran envergadura como el Acueducto Parque San Martín, la Cisterna y Estación de bombeo del Estadio Único, y el Acueducto secundario oeste.
Sin embargo, el escepticismo rodea a la cartera de Katopodis ante la magnitud de lo prometido: la repotenciación de estaciones de bombeo y la creación de una segunda circunvalación en la avenida 155 (entre 32 y 60).
Si bien Alak ha demostrado capacidad para ejecutar, el ritmo de los fondos provinciales bajo el mando de Kicillof sigue siendo la gran incógnita para el desarrollo de la capital bonaerense.