jueves 12 de febrero de 2026 - Edición Nº5434

Política | 12 Feb

Ciencia y salud

La comunicación entre órganos revoluciona la medicina y abre la puerta a vivir más años

08:00 |Un nuevo campo científico demuestra que los órganos del cuerpo humano se comunican de formas hasta ahora desconocidas. Desde el cerebro hasta los huesos y la grasa, estas señales podrían explicar el envejecimiento, mejorar tratamientos y cambiar la medicina moderna.


El cuerpo humano ya no se entiende como un conjunto de órganos aislados, sino como una red integrada de comunicación constante. En los últimos años, descubrimientos científicos revelaron que los órganos intercambian información de maneras invisibles pero decisivas para la salud, la regeneración de tejidos y el proceso de envejecimiento.

Este avance dio origen a un nuevo campo de estudio: la comunicación interorgánica, una disciplina que podría redefinir cómo se tratan enfermedades crónicas y cómo se prolonga la vida humana.


Un hallazgo clave que llegó desde el mundo animal


La evidencia más sorprendente surgió del estudio de los ciervos, animales capaces de regenerar completamente sus astas cada año. El biólogo Chunyi Li observó durante décadas que este proceso coincidía con una curación acelerada de heridas y un mejor estado general de salud.

Las investigaciones confirmaron que las astas en crecimiento liberan señales biológicas que activan la regeneración en todo el organismo. Este fenómeno reveló la existencia de una red de mensajes entre órganos distantes, un mecanismo que también estaría presente en los humanos.


Órganos que “hablan” entre sí


Durante décadas, la ciencia creyó que la comunicación interna del cuerpo se limitaba a los nervios y las hormonas. Hoy, esa idea quedó obsoleta.

“De repente veremos que los órganos se comunican de maneras que desconocíamos”, explica Irene Miguel-Aliaga, investigadora del Instituto Crick de Londres.

Uno de los cambios más profundos fue la revalorización de órganos considerados pasivos:

  • La grasa corporal, antes vista solo como reserva energética, es ahora reconocida como un órgano activo que produce leptina, hormona clave para regular el apetito y el metabolismo.

  • El hueso dejó de ser un simple soporte estructural y pasó a ser considerado un órgano endocrino que secreta osteocalcina, vinculada al metabolismo, la fertilidad masculina y la función cerebral.

La disminución de esta hormona estaría asociada al deterioro muscular y cognitivo propio del envejecimiento.


Una red compleja entre hueso, grasa y cerebro


La interacción entre estos órganos es mucho más sofisticada de lo que se pensaba. La grasa envía señales al cerebro mediante leptina; el cerebro responde activando el sistema nervioso simpático, que regula la actividad ósea y la masa del esqueleto.

“La salud ósea está conectada con el metabolismo energético de todo el cuerpo”, sostiene Gerard Karsenty, de la Universidad de Columbia.

Este circuito demuestra que cuando una señal falla, el impacto puede sentirse en múltiples órganos.


Aplicaciones médicas concretas


Estos descubrimientos ya tienen efectos en la práctica clínica. Estudios recientes indican que los betabloqueantes, medicamentos usados para la presión arterial, pueden bloquear señales que aceleran la pérdida ósea.

Esto abre una nueva estrategia para prevenir la osteoporosis, especialmente en mujeres posmenopáusicas y adultos mayores. También existen ensayos clínicos que investigan si manipular estas señales podría retrasar el envejecimiento.


El hipotálamo, centro de control del envejecimiento


Una pequeña región del cerebro, el hipotálamo, se convirtió en protagonista. Este núcleo integra información de todo el cuerpo y actúa como regulador de la longevidad.

Experimentos en ratones demostraron que la estimulación de neuronas específicas del hipotálamo puede prolongar la vida.
“Es la primera demostración en mamíferos de que manipular neuronas puede retrasar el envejecimiento”, afirma Shin-ichiro Imai, de la Universidad de Washington en San Luis.


Vesículas extracelulares: los nuevos mensajeros


Además de hormonas y señales nerviosas, los órganos se comunican mediante vesículas extracelulares (VE): diminutas burbujas que transportan proteínas, fragmentos de ARN e incluso mitocondrias.

Estas vesículas participan en:

  • La comunicación entre corazón y riñones

  • Procesos inflamatorios en la obesidad

  • Enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson

“Las enfermedades no pueden pensarse como fenómenos aislados”, advierte Saumya Das, de la Facultad de Medicina de Harvard.


Envejecimiento y células “zombi”


En el envejecimiento, las VE cumplen un rol clave. Las células senescentes, conocidas como “zombi”, liberan señales dañinas que inducen el deterioro de otros órganos, favoreciendo la multimorbilidad en adultos mayores.


Lo que tenés que saber


  • El cuerpo funciona como un sistema integrado, no como órganos aislados.

  • Huesos y grasa cumplen funciones hormonales clave.

  • El cerebro regula el envejecimiento a través del hipotálamo.

  • Nuevas terapias apuntan a restaurar la comunicación natural entre órganos.

  • Aún faltan estudios en humanos para confirmar muchos hallazgos.


Un futuro prometedor, pero con cautela


Investigaciones con animales regenerativos como ajolotes y ciervos muestran que una lesión local activa respuestas en todo el cuerpo. Proyectos internacionales buscan ahora identificar metabolitos clave para combatir la pérdida muscular y el deterioro asociado a enfermedades crónicas.

Si bien muchas aplicaciones aún están en fase experimental, los científicos coinciden: entender el diálogo interno del cuerpo podría cambiar la medicina para siempre.

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