jueves 12 de febrero de 2026 - Edición Nº5434

Información General | 12 Feb

Salud y rendimiento

Dormir más antes del cansancio: qué dice la ciencia sobre la “reserva de sueño”

09:00 |La práctica de sumar horas de descanso antes de jornadas exigentes gana adeptos en Argentina y el mundo. Estudios científicos muestran beneficios puntuales, pero expertos advierten límites claros y riesgos si se convierte en hábito permanente.


Dormir más horas antes de atravesar un período de alta exigencia física o mental —guardias médicas, exámenes, competencias deportivas o viajes largos— es una estrategia cada vez más frecuente. La idea es simple: anticiparse al cansancio acumulando descanso. Sin embargo, la ciencia todavía debate si realmente existe una “reserva de sueño” o si se trata de un beneficio limitado y temporal.

Aunque algunos estudios muestran mejoras concretas en el rendimiento, los especialistas coinciden en que el sueño no funciona como una cuenta bancaria: no todo lo que se duerme de más puede usarse después.


El origen del concepto y los primeros estudios


El término “reserva de sueño” fue acuñado en 2009 por investigadores del Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed, en Estados Unidos. El experimento, citado por BBC, analizó a militares que durmieron diez horas por noche durante varios días antes de enfrentar una fase extrema: solo tres horas de sueño diario.

Los resultados mostraron que quienes habían extendido su descanso previo:

  • Mantuvieron mayor estado de alerta

  • Tuvieron menor deterioro cognitivo

  • Recuperaron su rendimiento habitual más rápido

Este estudio abrió la puerta a nuevas investigaciones fuera del ámbito militar, especialmente en medicina y deporte de alto rendimiento.


Qué muestran las evidencias más recientes


En 2023, un hospital de Miami analizó a médicos sometidos a turnos nocturnos prolongados. Aquellos que durmieron una hora y media más durante tres noches previas lograron sostener un mejor desempeño durante dos semanas de trabajo intenso.

Resultados similares se observaron en deportistas profesionales: extender el descanso antes de una competencia se asoció con:

  • Mejores tiempos de reacción

  • Mayor precisión

  • Menor fatiga física

Estos datos sugieren que, en contextos puntuales, dormir más antes puede marcar la diferencia, aunque el efecto varía según la persona y la cantidad real de sueño adicional.


El debate científico: ¿se puede “guardar” sueño?


A pesar de los resultados positivos, la comunidad científica mantiene reservas. Elizabeth Klerman, profesora del Hospital General de Massachusetts y de Harvard Medical School, es categórica:

“Se puede acumular una deuda de sueño, pero no un crédito para usar después”.

Según Klerman, el cuerpo puede recuperarse de déficits previos, pero no generar un saldo positivo a futuro. En la misma línea, Peter Polos, profesor asociado de medicina del sueño en Hackensack Meridian School of Medicine, explica que durante el sueño el cerebro:

  • Consolida la memoria

  • Elimina desechos metabólicos

  • Regula funciones cognitivas clave

Procesos que no pueden adelantarse indefinidamente.


Privación de sueño: cuándo se puede compensar y cuándo no


Los especialistas coinciden en que una pérdida ocasional de sueño puede compensarse si se descansa adecuadamente después. El problema aparece cuando la privación se vuelve crónica.

Michael Howell, neurólogo de la Universidad de Minnesota, recuerda que:

  • La mayoría de los adultos necesita entre 7 y 9 horas de sueño

  • Solo una minoría tolera dormir menos de 6 horas sin consecuencias

La falta sostenida de descanso impacta en la atención, la motivación, el rendimiento social y la salud general.


Lo que tenés que saber sobre dormir “de más” antes de una exigencia


  • Puede ayudar en situaciones puntuales

  • Mejora el rendimiento a corto plazo

  • No reemplaza una rutina estable de descanso

  • No evita los efectos de la privación crónica


Qué recomiendan los expertos


La investigadora Tracy Rupp sugiere aumentar el sueño nocturno entre 30 y 60 minutos durante una o dos semanas antes de eventos exigentes. Howell recomienda, cuando es posible, dormir más por la mañana, mientras que Polos destaca que algunas personas responden mejor a acostarse más temprano.

También se aconsejan siestas breves, de hasta 45 minutos, para evitar el aturdimiento y mejorar el estado general.


La clave sigue siendo la regularidad


Aunque dormir más antes de un desafío puede ofrecer ventajas temporales, los especialistas son claros: la calidad y regularidad del sueño diario siguen siendo irremplazables. No existen atajos duraderos. La constancia en los horarios y el descanso adecuado son la base del bienestar físico y mental.

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