Mientras las vidrieras de La Plata, Berisso y Ensenada se llenan de corazones y promociones para el Día de los Enamorados, las redes sociales y las búsquedas en Google revelan una tendencia paralela y mucho más controvertida: el Día de los Amantes. Cada 13 de febrero, la conversación pública se desvía hacia esta fecha no oficial que celebra —o cuestiona— los vínculos que quedan por fuera del esquema tradicional.
El Día de los Amantes se asocia popularmente a las relaciones paralelas, vínculos no oficiales o lo que en la jerga digital se denomina "el plan B". Al celebrarse apenas 24 horas antes que San Valentín, el mito urbano sugiere que es el día elegido por quienes deben cumplir con un compromiso formal el 14, pero desean dedicar un espacio a un vínculo secreto o informal el día previo.

Sin embargo, el fenómeno ha mutado. En los últimos años, con el auge de las relaciones abiertas, el poliamor y la deconstrucción de la pareja monogámica, la fecha comenzó a usarse —a veces con ironía y otras con seriedad— para visibilizar formas de amar que no encajan en el ideal romántico clásico.
A diferencia de San Valentín, que tiene un trasfondo histórico y religioso, el 13 de febrero no tiene un origen claro. Su expansión es netamente digital:
Memes y viralidad: Las plataformas como X (Twitter), Instagram y TikTok son el combustible de esta fecha, donde abundan las bromas sobre la "doble agenda" de febrero.
Consumo: Algunas aplicaciones de citas y sitios de encuentros extramatrimoniales han utilizado históricamente esta fecha para lanzar estadísticas sobre el aumento de actividad en la previa al 14 de febrero, dándole una pátina de "realidad" a la tendencia.
Carácter: No oficial, impulsado puramente por redes sociales y tendencias de búsqueda.
Significado: Refleja el debate actual sobre la fidelidad, los nuevos vínculos y la redefinición de la pareja en el siglo XXI.
Aunque el Día de los Amantes logra instalarse cada año en la conversación pública, no existen eventos formales ni celebraciones masivas. Funciona más como un espejo de una realidad incómoda o poco visibilizada. En definitiva, muestra que mientras el 14 de febrero celebra la "institución" del amor, el 13 se queda con la parte más disruptiva y debatida de las relaciones modernas.