Un incendio de pastizales en la calle 152 entre 403 y 408, en la localidad de Arturo Seguí, se transformó rápidamente en una de las emergencias forestales más complejas de los últimos meses. El fuego, impulsado por el viento, no solo amenazó de forma directa a varias viviendas, sino que logró cruzar la calle 403 y adentrarse en el corazón del Parque Pereyra Iraola, generando columnas de humo visibles desde varios kilómetros.
La primera unidad en arribar fue la Unidad 3 de los Bomberos Voluntarios de Arturo Seguí, al mando del ayudante Leonardo Compagnucci. El escenario era crítico: un incendio de "interfase" que ya afectaba los fondos de cuatro casas. La prioridad inmediata fue el resguardo de las vidas y las propiedades, mientras el fuego se descontrolaba por los campos linderos, alcanzando cercos y postes de alta tensión.
Ante la magnitud del siniestro, se activó un pedido de apoyo masivo. Al lugar convergieron dotaciones de:
Zona Norte: Villa Elisa, City Bell, Gonnet y El Peligro.
Región: La Plata, Hudson y Ensenada.
Especialistas: La Brigada Forestal de la Superintendencia de Seguridad Siniestral.
La lucha contra las llamas se dividió en varios frentes, ya que mientras se combatía en el Parque Pereyra, otro foco ígneo de grandes dimensiones obligó a redoblar esfuerzos en la zona de 412 y Ruta 36.
El operativo contó con la participación estratégica de Defensa Civil La Plata, la Cruz Roja Argentina (Filial La Plata) y los guardaparques del Ministerio de Asuntos Agrarios.
Un punto destacado por las autoridades fue la solidaridad de los vecinos y comerciantes locales, quienes se acercaron para donar agua y frutas a los brigadistas, quienes trabajaron bajo condiciones extremas de calor y agotamiento.
Cerca de las 23:00 horas, tras horas de combate cuerpo a cuerpo contra el fuego, la situación fue controlada. Se procedió a realizar una guardia de cenizas para enfriar puntos calientes y evitar reinicios. "Por fortuna, no hubo que lamentar heridos ni pérdidas totales en viviendas", confirmaron fuentes oficiales.