La Plata volvió a vibrar con su cita máxima, pero el grito de gol quedó atragantado en las gargantas de las dos parcialidades. Gimnasia y Estudiantes empataron 0-0 en el Juan Carmelo Zerillo, en un encuentro donde la fricción y los nervios le ganaron a la claridad, dejando un desarrollo marcado por la alta intensidad y la paridad absoluta.
Haciendo honor a la moda Therian —esa tendencia global donde las personas conectan con su identidad animal—, el Bosque fue el escenario de un choque puramente instintivo. Sin embargo, ni el aullido del Lobo ni el rugido del León lograron imponerse en el marcador, dejando la "naturaleza" del clásico en un estado de equilibrio total.
La falta de gol no fue sinónimo de carencia de emociones. Durante el primer tiempo, el Pincha desperdició oportunidades inmejorables que pudieron cambiar la historia. A los 42 minutos, se produjo un verdadero milagro: Nelson Insfrán le tapó un mano a mano a Medina y, en el rebote, Fabricio Pérez falló dos veces consecutivas gracias a una salvada providencial de la defensa tripera sobre la línea.
En el complemento, la dinámica se mantuvo. Apenas iniciado, Muslera se lució al achicarle un remate cruzado al Chelo Torres, en lo que fue la chance más clara para el conjunto de Marcelo Méndez.
Sin embargo, el "León" volvió a estar cerca de dar el zarpazo a los 28 minutos: tras un centro preciso de Medina, Guido Carrillo apareció solo por el segundo palo, pero su volea se fue rozando el poste derecho de un Insfrán vencido. El tramo final estuvo signado por el cansancio y los cambios, con un Gimnasia replegado que terminó valorando el punto ante las embestidas finales del equipo de Eduardo Domínguez.