Si el Clásico Platense terminó empatado, fue en gran medida por la presencia de Enzo Gabriel Martínez. El defensor uruguayo de 27 años fue una muralla en el Juan Carmelo Zerillo: sacó una pelota imposible en la línea y protagonizó un cruce salvador ante el acecho del León. Sin embargo, su nombre se convirtió en tendencia en redes sociales por motivos que exceden lo estrictamente táctico.
Al finalizar el encuentro, el zaguero nacido en Artigas develó un secreto de familia que hizo sonreír a más de uno: “Mi mamá me puso Enzo por Francescoli y Gabriel por Batistuta”, confesó con simpatía. Una combinación letal de jerarquía rioplatense que, paradójicamente, terminó dando vida a un férreo defensor central.
La historia del nombre de Martínez parece haber sido una puja de deseos futboleros. “Mi papá era delantero, quizás estaba por ahí el tema”, completó el central, sugiriendo que la intención original era que heredara el olfato goleador de sus homónimos.
Nacido en abril de 1998, su llegada al mundo coincidió con el retiro del "Príncipe" Francescoli y el apogeo del "Batigol" en la Fiorentina y la Selección Argentina. Sin embargo, lejos del área rival, Enzo Gabriel eligió el camino del sacrificio y la marca, algo que demostró con creces ante Estudiantes.