El año 2025 marcó un punto de inflexión para el consumo en la Argentina. En un contexto macroeconómico complejo, atravesado por inflación sostenida y retracción del consumo físico, el comercio electrónico no solo resistió sino que mostró un crecimiento real por encima del índice de precios. Los datos oficiales confirman que el canal online se consolidó como uno de los principales motores del mercado interno.
Según los resultados preliminares del Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025, difundido por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) junto a Kantar, la facturación total del sector alcanzó los $35.326.983 millones, lo que representa un crecimiento nominal del 60% interanual. La cifra se ubicó claramente por encima de la inflación anual estimada en 31%, reflejando una expansión real del canal digital.
En términos de volumen, durante 2025 se vendieron 645 millones de productos, un 28% más que en 2024, mientras que el ticket promedio trepó a $143.128, con una suba del 55%. Las órdenes de compra crecieron un 3%, confirmando un mercado más activo, con consumidores que compran más artículos por operación y con mayor frecuencia.
El ranking por facturación estuvo encabezado por Pasajes y turismo, seguido por Alimentos, bebidas y artículos de limpieza, Electrónica y tecnología, Artículos para el hogar y Electrodomésticos. Sin embargo, el mayor dinamismo se observó en categorías que históricamente tenían menor peso digital.
Entre los crecimientos más fuertes se destacaron:
Productos infantiles: +209% en facturación
Materiales y herramientas de construcción: +117%
Deportes: +71%
Electrodomésticos: +70%
Pasajes y turismo: +68%
Alimentos y bebidas: +64%
El dato confirma una ampliación del ecommerce hacia consumos cotidianos y rubros de alto volumen, que hasta hace pocos años dependían casi exclusivamente del canal presencial.
Al observar las unidades vendidas, el patrón es aún más claro: lideran Alimentos y bebidas, seguidos por Herramientas y construcción, Hogar y jardín, Electrodomésticos, Productos infantiles y Accesorios para vehículos. La compra online dejó de ser excepcional para transformarse en una práctica habitual.
Este cambio se da en paralelo al crecimiento del comercio transfronterizo. Durante 2025, aumentó la cantidad de argentinos que compran en el exterior, impulsados por la comparación de precios y la búsqueda de mayor variedad. A nivel global, más de 2.770 millones de personas compraron online, cerca del 33% de la población mundial, con China como principal actor, superando los 900 millones de compradores digitales activos.
Plataformas como Alibaba, JD.com y Temu profundizaron la competencia con precios ultra competitivos y modelos de social commerce que acortan el camino entre el descubrimiento del producto y la compra. Aunque no todas las operaciones cross-border provienen directamente de China, una gran parte de los productos adquiridos tiene origen chino, lo que presiona a los marketplaces locales a mejorar precios, logística y experiencia de usuario.
En este escenario, Alejandro Ochoa, CEO de Urban Cow, advirtió: “Las fábricas que no se adapten y no desarrollen productos para vender directo al público van a tener muchos problemas. Hoy la competencia extranjera obliga a mejorar instalaciones, productos, tecnología y procesos de venta ecommerce”.
La eficiencia logística se volvió un factor decisivo, pero no es el único. La inversión en SEO, inteligencia artificial, analítica de datos y automatización aparece como una condición casi obligatoria para competir, aunque muchas pymes enfrentan serias dificultades para acceder a estas herramientas.
2025 cerró con crecimiento real del ecommerce en Argentina.
El consumo online se expandió a rubros cotidianos y de alto volumen.
Las plataformas internacionales, especialmente chinas, presionan precios y márgenes.
La tecnología y la logística definen la competitividad futura.
El balance del año deja un mensaje claro: el ecosistema digital argentino alcanzó un nivel de madurez significativo. Con lo local y lo global cada vez más integrados, la disputa por el consumidor se libra en un terreno donde la rapidez, el precio y la experiencia ya no son diferenciales, sino requisitos básicos.