El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires entró en una nueva etapa bajo la conducción de Axel Kicillof. Tras semanas de negociaciones frenéticas, el Gobernador logró consolidar una lista de unidad para presidir el partido, buscando erigirse como el principal polo de resistencia a las políticas de Javier Milei. Sin embargo, el "orden" provincial no logró derramarse hacia los distritos: en 32 municipios habrá competencia interna, desafiando la verticalidad histórica del movimiento.
Durante años, el peronismo mantuvo una regla no escrita: en los municipios donde gobierna un intendente propio, no se habilita la interna partidaria. Esta vez, la norma quedó en papel mojado. Distritos como Tigre, bajo el mando de Julio Zamora, y Esteban Echeverría, conducido por Fernando Gray, enfrentarán disputas locales.
Ambos jefes comunales han mantenido posturas críticas con la conducción de La Cámpora y el Instituto Patria en el pasado, y hoy esa "rebeldía" se traduce en listas opositoras que cuentan con el guiño silencioso de diferentes sectores del armado provincial.
La unidad alcanzada en la cúpula obligó a un complejo juego de sillas:
La demora en la oficialización de la lista provincial es el síntoma más claro de que la negociación fue traumática. Se espera que la publicación definitiva ocurra recién el 21 de febrero. Mientras tanto, Kicillof debe equilibrar su gestión en la Gobernación con la tarea de "alambrar" el partido, intentando desplazar gradualmente la influencia de La Cámpora de las decisiones operativas sin romper los puentes que garantizan la gobernabilidad.
Los señalados: Julio Zamora y Fernando Gray, los intendentes que enfrentan mayores resistencias internas.
El objetivo: Consolidar al PJ como el núcleo duro de la oposición nacional.
La meta: El peronismo bonaerense busca ordenarse para el turno electoral de 2027.