Encontrar “el gran amor” suele presentarse como una experiencia repetible, intensa y casi permanente. Sin embargo, un nuevo estudio del Kinsey Institute aporta una mirada muy distinta: las personas se enamoran apasionadamente, en promedio, apenas 2,05 veces a lo largo de toda su vida.
La investigación se basó en respuestas de más de 10.000 adultos solteros de Estados Unidos, a quienes se les hizo una pregunta directa: cuántas veces habían experimentado un amor desbordante, intenso e irresistible. El resultado pone en tensión décadas de relatos culturales que sostienen la idea del enamoramiento constante.
Los datos muestran que el amor apasionado no es la norma, sino una vivencia excepcional. Incluso, el 14% de los encuestados aseguró nunca haberlo experimentado.
La distribución de respuestas revela un patrón claro sobre la frecuencia real del amor apasionado:
30% dijo haberse enamorado intensamente dos veces
28% afirmó haberlo vivido una sola vez
11% aseguró haberlo experimentado cuatro veces o más
14% nunca lo sintió
El resto se ubicó entre tres experiencias
Estos resultados contradicen la idea del “amor eterno” como un fenómeno frecuente y sugieren que la pasión extrema aparece en momentos muy puntuales de la vida.
La autora principal del estudio, Amanda Gesselman, explicó que hasta ahora nadie había medido con precisión cuántas veces ocurre realmente el enamoramiento intenso. El trabajo fue publicado en la revista científica Interpersona y analizó diferencias por edad, género y orientación sexual.
Los resultados muestran pocas diferencias significativas:
Personas heterosexuales, gays, lesbianas y bisexuales reportaron niveles similares de amor apasionado
Los hombres informaron ligeramente más experiencias que las mujeres
La edad influye de manera sutil: las personas mayores acumulan apenas más episodios
Un dato clave: el 26% de los jóvenes entre 18 y 19 años nunca se enamoró apasionadamente, mientras que ese porcentaje baja a 7,6% en mayores de 70 años. Esto indica que, aunque se asocie a la juventud, el amor intenso no desaparece con la edad.
El estudio se apoya en el modelo triangular del amor, que diferencia tres componentes: pasión, intimidad y compromiso. En este marco, la pasión es definida como:
“El magnetismo inicial, la obsesión y el deseo intenso de estar con otra persona”.
Con el paso del tiempo, esa intensidad suele transformarse en un vínculo más estable y profundo, conocido como amor de compañía. Esta evolución explica por qué muchas relaciones duraderas no mantienen el mismo nivel de fogosidad inicial.
Datos complementarios del Kinsey Institute y de la empresa de citas Match revelan un fuerte contraste entre expectativas y realidad:
60% de los solteros se considera muy romántico
51% siente más presión por encontrar pareja que generaciones anteriores
73% cree que los medios imponen estándares irreales sobre el amor
Esta brecha puede generar frustración, comparación constante y una percepción distorsionada de las propias experiencias afectivas.
El amor apasionado ocurre, en promedio, solo dos veces en la vida
No hay grandes diferencias por orientación sexual
La intensidad no es exclusiva de la juventud
Las expectativas sociales influyen más que la experiencia real
La percepción del pasado amoroso cambia con el tiempo
La investigación reconoce algunas limitaciones importantes. Solo se encuestó a adultos solteros, por lo que quienes están en pareja estable podrían tener recuerdos distintos. Además, la definición de “amor apasionado” quedó sujeta a la interpretación personal de cada participante. Tampoco se analizaron diferencias culturales, por lo que los resultados podrían variar en otros países, incluida la Argentina.
Para profesionales de la salud mental, el estudio aporta una clave relevante: entender que el amor apasionado no es frecuente puede aliviar la presión emocional y ayudar a construir expectativas más realistas sobre los vínculos.
Como concluyó Gesselman: “Para la mayoría de las personas, el amor apasionado ocurre solo unas pocas veces en toda la vida”.