El reloj marcaba el final de una era en 1 y 57. Eduardo Domínguez, el "Barba" que devolvió la mística ganadora a Estudiantes de La Plata, cerró este viernes su capítulo más exitoso al frente del primer equipo. Tras 163 encuentros y un saldo imponente de 74 victorias, el entrenador se despidió de su gente con la misma templanza con la que dirigió cada final.
Desde que la voz del estadio anunció su nombre, el clima en el estadio UNO fue de gratitud absoluta. "Olé, olé, olé, Barba, Barba", "Dale campeón" y el clásico "De la mano de Edu Domínguez" bajaron de las gradas, transformando la noche en un homenaje constante.
El momento cúlmine llegó cuando el técnico, visiblemente conmovido por la situación, abandonó el banco de suplentes y pisó el césped. Con la mano en alto y la mirada fija en los hinchas, devolvió el gesto de afecto mientras una inmensa bandera en la Popular 57 sentenciaba el sentimiento colectivo: "Gracias, Barba".
El balance del paso de Domínguez por City Bell es, sin dudas, uno de los más exitosos del fútbol argentino reciente:
Duración: Casi tres años ininterrumpidos.
Títulos: Cinco estrellas que lo posicionan como uno de los entrenadores más laureados de la institución.
Efectividad: Un sello de identidad marcado por la resiliencia y el protagonismo.
Aunque el destino es el Atlético Mineiro, la puerta en La Plata queda abierta. Domínguez no solo deja un equipo ganador, sino una estructura de trabajo consolidada que ahora pasará a manos de Martín Demichelis.
El hincha de Estudiantes sabe que no es un adiós cualquiera; es la despedida de un técnico que, tal como rezaban las banderas, supo ser el "brujo" de las grandes gestas.
Se va un ícono. Se marcha el Barba. Pero la huella de sus cinco títulos quedará grabada a fuego en las vitrinas de 1 y 57.
