“Los argentinos no están cómodos”. Con esa frase, Walter Erviti sintetizó el diagnóstico que lo empujó a participar activamente en política. El exjugador sostuvo que existe una tensión no resuelta entre quienes deben invertir y quienes salen todos los días a trabajar, en el marco del debate por la reforma laboral, donde —según planteó— ninguno de los dos sectores se siente protegido.
A esa preocupación se suma un factor que atraviesa a toda la sociedad: la inseguridad. Erviti fue explícito al describir el miedo cotidiano de muchas familias a salir a la calle o dejar que sus hijos circulen solos, una situación que, remarcó, condiciona la vida diaria y erosiona la confianza social.
En su análisis, el exfutbolista reconoció que el Gobierno de Javier Milei avanzó sobre problemas estructurales como la inflación, la macroeconomía y las relaciones exteriores, pero advirtió que el desafío pendiente es la microeconomía, el día a día de quienes necesitan previsibilidad para trabajar, invertir y vivir con mayor tranquilidad.
Erviti aclaró que no se “lanza” como candidato, pero sí confirmó su participación en Consolidación Argentina, un espacio en formación que busca ordenar una estructura política basada en valores culturales, trabajo en equipo y proyección a largo plazo.
En ese marco, destacó a Dante Gebel como un referente social con llegada a la gente común, aunque precisó que no integra formalmente el espacio. El objetivo, explicó, es construir una base sólida para luego invitarlo a participar, sin buscar “salvadores” individuales, sino liderazgos acompañados por una organización.
Erviti evitó encasillar ideológicamente a Gebel y lo definió como un emergente cultural argentino, con un discurso que excede lo religioso y se involucra en los problemas reales del país.
Criado en un contexto de pobreza, Erviti contó que desde los 14 años tuvo que dejar su hogar en Mar del Plata para perseguir su carrera deportiva en Buenos Aires. Relató episodios de hambre, de vida en la calle y de desarraigo familiar, experiencias que marcaron su mirada sobre la educación, el deporte y la contención social.
Desde su vivencia, cuestionó los debates centrados únicamente en bajar la edad de imputabilidad y planteó que la prioridad debería estar en garantizar acceso real a educación y deporte para niños y adolescentes, como herramientas de inclusión y prevención.
La fe evangélica, explicó, fue un sostén clave en su vida, aunque también se mostró crítico de los abusos cometidos por referentes religiosos que se aprovechan de la vulnerabilidad social.