Por: Jonatan Anaquin
La historia del fútbol mundial cambió para siempre en una tarde de verano en Buenos Aires. El 27 de febrero de 1977, mientras Diego Armando Maradona todavía deslumbraba en Argentinos Juniors, el destino lo llamó a vestir por primera vez la camiseta de la Selección Argentina Mayor. Fue en un amistoso contra Hungría en La Bombonera, marcando el inicio de un romance que alcanzaría la gloria máxima en México 1986.

"Lo digo honestamente, tenía un julepe bárbaro", confesaría años después el astro en su libro Yo soy el Diego. Con apenas 16 años y cinco meses, el joven de Villa Fiorito no solo cumplía un sueño, sino que establecía un récord histórico que sigue vigente: es el futbolista más joven en debutar en la Selección Mayor argentina.
Dos días antes del encuentro, el técnico César Luis Menotti —quien luego tomaría la polémica decisión de dejarlo fuera del Mundial 1978— citó a Diego con total hermetismo. "Báñese y vaya para la concentración en Los Dos Chinos. Avísele a sus padres, pero no lo comente con nadie más", le ordenó el "Flaco".

La expectativa popular era total. En las tribunas de Boca Juniors, el público exigía el ingreso del "pibe" que ya era fenómeno en el fútbol local. Menotti, fiel a su estilo, lo llevó con cautela: "No quiero ponerlo nervioso, pero si las cosas van bien lo meto en el segundo tiempo", le había anticipado.
A los 20 minutos del segundo tiempo, con el marcador 5-0 a favor de Argentina, llegó el cambio histórico. Diego ingresó en reemplazo de Leopoldo Jacinto Luque, la figura de la cancha. La indicación del DT fue simple y directa: "Haga lo que sabe".
Pese a jugar solo 25 minutos, Pelusa fue calificado con un 7, por los expertos, describiéndolo como "atrevido, pícaro y encarador". Argentina goleó con un triplete de Daniel Bertoni y dos tantos de Luque. El descuento húngaro llegó por intermedio de Zombori sobre el final.

Diego tuvo su propia chance de gol tras quedar frente al arquero visitante, pero su remate de derecha se fue por encima del travesaño. "Me temblaron las piernas y las manos. Era un ruido bárbaro", recordó Maradona sobre aquel bautismo de fuego ante una multitud que ya lo adoptaba como propio.
Este fue el primero de los 91 partidos que Diego disputaría con la Mayor, donde anotó 34 goles. Su trayectoria incluyó cuatro mundiales (España 82, México 86, Italia 90 y EE.UU. 94) y la consagración definitiva como el mejor del mundo. Además de su etapa como jugador, su vínculo con la Selección se extendió como entrenador entre 2008 y 2010, dirigiendo 24 partidos con una efectividad del 75%.