La situación económica de las familias argentinas continúa deteriorándose en el primer tramo del gobierno de Javier Milei. La inflación persistente, la caída del poder adquisitivo y la recesión configuran un escenario crítico que se refleja con claridad en el sistema financiero.
Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad de los hogares alcanzó el 9,3% en diciembre de 2025, más de tres veces el nivel registrado en el mismo mes de 2024, cuando era del 2,5%. Se trata del valor más alto en años y confirma una tendencia de deterioro acelerado en la capacidad de pago de las familias.
Este aumento contrasta con el comportamiento del sector empresarial, donde la irregularidad en el pago de créditos llegó al 2,5%, desde el 0,8% interanual, mostrando un impacto considerablemente menor que el registrado en los particulares.
A la suba de la mora se suma otro dato alarmante: el crecimiento del endeudamiento en relación a los ingresos. Un informe del Banco Provincia revela que el financiamiento promedio de las familias pasó de representar 1,5 salarios a fines de 2024 a 2,5 salarios al cierre de 2025.
En términos concretos, los hogares se endeudaron durante el último año por el equivalente a un salario completo adicional, en un contexto donde no se verificó una recomposición real de los ingresos.
“El aumento de la relación crédito-salario no sería problemático si existieran expectativas de recuperación de los ingresos o si la mora no creciera. Sin embargo, ninguna de las dos cosas está ocurriendo”, advierte el informe, descartando un escenario de alivio en el corto plazo.
El deterioro del pago de deudas es especialmente grave en las entidades no financieras, como billeteras virtuales y plataformas digitales. Allí, la morosidad escaló del 7,7% a fines de 2024 al 25% un año después.
En contraste, los bancos tradicionales registraron una mora del 8,8% en noviembre de 2025, último dato disponible. La expansión del crédito por fuera del sistema bancario aparece así como uno de los principales factores de vulnerabilidad financiera.
Los datos confirman además un perfil claramente regresivo del endeudamiento. Al cierre de 2025:
1 de cada 5 créditos menores a $1 millón presentaba atrasos.
En los préstamos superiores a $10 millones, la mora descendía al 11,9%.
Aunque los créditos pequeños representan casi la mitad de los préstamos otorgados, explican menos del 5% del total de la cartera, lo que evidencia que el problema se concentra en los sectores de menores recursos.