Desde este lunes, las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires comenzaron a aplicar una restricción estricta sobre el uso de dispositivos móviles. Según lo establecido, los alumnos y alumnas podrán llevar sus teléfonos a los establecimientos, pero estos deberán permanecer apagados y guardados durante todo el horario de clases.
La normativa surge a partir de la Ley N° 15.534, la cual fue sancionada el pasado 18 de septiembre por la Legislatura provincial y oficializada en el Boletín Oficial el 14 de octubre. Esta iniciativa, impulsada originalmente por el senador Emmanuel González Santalla (Unión por la Patria) y la exsenadora Lorena Mandagarán (GEN), busca regular la presencia de tecnología en las aulas para mejorar la convivencia y el aprendizaje.
La ley es taxativa respecto al tiempo de permanencia de los dispositivos en uso: la restricción incluye también los periodos de recreo. Sin embargo, se contempla una única excepción:
Uso pedagógico: Los estudiantes solo podrán utilizar dispositivos digitales cuando exista un requerimiento o autorización expresa del docente para fines estrictamente educativos.
Con esta implementación, la provincia de Buenos Aires se alinea con las políticas de regulación tecnológica que ya se aplican en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El objetivo principal de estas políticas es reducir las distracciones digitales y fomentar la interacción social directa entre los menores durante su estancia en la escuela.