El cambio de milenio no trajo la paz para Charly García. Al contrario, lo encontró en la cúspide de su etapa "Say No More", un período marcado por la experimentación, el caos y una relación explosiva con el entorno.
Lo que sucedió en Mendoza durante el ciclo “Argentina en vivo” no fue solo un accidente geográfico, fue una declaración de principios.
Todo comenzó tras un show impecable junto a Mercedes Sosa y Nito Mestre. Lo que debía ser una celebración terminó en un pub con un vaso de whisky volando hacia la cara del músico y una detención forzosa a las 8 de la mañana.
Fue en la comisaría donde un oficial pronunció las palabras que dispararían el evento: "Para mí, usted es un ciudadano más".
La respuesta de Charly fue inmediata: "Yo no soy igual al resto, yo soy un genio". Para demostrarlo, de regreso al Hotel Aconcagua, decidió que la única salida digna para un genio era el aire.

Mientras en el segundo piso del hotel el ministro Alberto Flamarique intentaba hablar de política nacional, afuera se escuchó el impacto del agua. Charly había saltado desde el noveno piso.
La técnica: Años después, le confesaría a Julieta Venegas que practicaba saltos desde molinos de viento en su juventud. "Dudé si la embocaría, pero tenía un solo salto para hacer", reveló.
La burla a la autoridad: García contó que lo hizo porque la policía lo perseguía. Cuando el oficial subió a la habitación, Charly le lanzó su dardo más ácido: "¿Y quién te manda a no estudiar?".
El resultado: Salió ileso, con la adrenalina a tope y una frase para los cronistas: "Esta fue la primera cosa deportiva que realmente disfruté".
El salto no quedó solo en las crónicas policiales de la época. Meses después, el regreso de Sui Géneris con el álbum Sinfonías para adolescentes inmortalizaría el vuelo en dos piezas fundamentales:
"Me tiré por vos": "Dije: '¿Qué me falta ahora? Sólo aprender a volar'".
"Noveno B": "Me voy a tirar sin pedir permiso, me voy a tirar igual".
A más de dos décadas de aquel salto, la pileta del Aconcagua sigue siendo un lugar de peregrinación para los fanáticos. Charly no solo la "embocó" en el agua; la embocó en la historia grande del país, demostrando que, a veces, para ser libre hay que saber caer.