En una jornada cargada de dolor y alivio contenido, la justicia platense dio un paso fundamental para cerrar uno de los casos más atroces de los últimos años.
Los jueces Marcelo Giorgis, Juan Carlos Estrada y Guillermo Mercenaro declararon culpable a Tobías Godoy por el delito de homicidio en ocasión de robo, dándolo como coautor penalmente responsable de la muerte de Kim Gómez.
El hecho, que marcó un "antes y un después" en la capital bonaerense por su nivel de crueldad, ocurrió el 25 de febrero de 2025. Kim, de solo 7 años, murió tras ser arrastrada varias cuadras al quedar enganchada con el cinturón de seguridad del auto que Godoy y otro cómplice (declarado inimputable por tener 14 años) robaron a su madre.
Desde la puerta del tribunal, Marcos, el padre de Kim, brindó un testimonio conmovedor que apuntó directamente a la responsabilidad parental y a la falta de empatía de la familia del condenado.
Sobre el veredicto: “Estoy tranquilo. Esto marca un antes y un después. Los chicos no van a salir a lastimar como lo hicieron con mi nena”.
Sobre el acusado: “Me da un poco de pena el chico, no deja de ser un muchacho, pero tuvo la oportunidad de bajar a mi nena y no lo hizo. Ese segundo de lucidez no lo tuvo”.
La crítica a la familia: “¿Dónde está la familia del chico para mostrar su empatía? Criaron un monstruo. Los chicos pueden ser muy buenos, pero si no hacemos cosas como padres para ayudarlos, es muy complicado”.
Aunque la culpabilidad ya es un hecho, la tensión ahora se traslada al 16 de marzo, fecha en la que se conocerá el monto de la pena. Las posturas son opuestas:
La Fiscalía (Mercedes Catani): Pidió 23 años y 4 meses de prisión, bajo la figura de homicidio en ocasión de robo y robo en poblado y en banda.
La Defensa: Intentó encuadrar el hecho como un "homicidio culposo" (sin intención), alegando que se trató de un accidente durante una tentativa de robo, y solicitó una pena de 7 años.
La Querella (Jorge Bru): Acompañó el pedido de la fiscalía resaltando la "crueldad" del acto y la importancia de una condena ejemplar.
El asalto en Altos de San Lorenzo fue de una violencia inusitada. Los delincuentes interceptaron el auto de la mamá de Kim y, en su afán de escapar a toda velocidad, no se detuvieron pese a que la niña estaba siendo arrastrada por el asfalto.
El recorrido terminó con un choque, pero para ese entonces las heridas de la menor eran irreversibles.