En un contexto donde el acceso a la educación superior continúa atravesado por profundas desigualdades económicas y geográficas, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) volvió a poner en escena una de sus políticas más representativas de inclusión: el Albergue Universitario. El presidente de la institución, Martín López Armengol, visitó el complejo ubicado en Berisso para dar la bienvenida a los nuevos residentes y compartir con ellos las primeras actividades del programa de ingreso “Bienvenidos a la UNLP”.
La llegada de 45 nuevos becarios, provenientes de provincias como Córdoba, Catamarca, Misiones, Salta, San Juan, Entre Ríos, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Buenos Aires, amplía la comunidad del albergue que este año alcanzará los 198 estudiantes alojados. Todos ellos comparten un rasgo común: eligieron estudiar en la UNLP, pero no cuentan con los recursos económicos necesarios para afrontar un alquiler en la ciudad.
El predio, ubicado en 61 y 127, cuenta con más de 7.500 metros cuadrados y está organizado en tres módulos habitacionales que funcionan como un pequeño ecosistema universitario. Allí, los estudiantes no solo acceden a alojamiento y alimentación gratuita, sino también a una red de acompañamiento pensada para sostener sus trayectorias académicas. Equipos de Atención Estudiantil, Acompañamiento Psicológico y el Área Pedagógica trabajan durante todo el año para facilitar la adaptación a la vida universitaria y promover una convivencia saludable.
Durante la visita, López Armengol, acompañado por el prosecretario de Bienestar Universitario, Hernán Figueredo, y la directora del Albergue, Macarena Milne, dialogó con los estudiantes sobre el desafío que implica iniciar una carrera de grado. En ese intercambio subrayó el valor de estudiar en una institución que definió como una “universidad de excelencia”, con docentes e investigadores de trayectoria y carreras en permanente actualización.
Pero el mensaje del presidente fue más allá de la dimensión académica. Al referirse al papel de la educación pública, sostuvo que la universidad es “la más poderosa herramienta de movilidad social”, una idea que resume el sentido profundo de este tipo de políticas. El Albergue, en ese sentido, no es solo un lugar para dormir: es una estrategia concreta para que jóvenes de distintos puntos del país puedan acceder, permanecer y egresar del sistema universitario.
En esa misma línea, el presidente también hizo hincapié en la responsabilidad colectiva que implica habitar el espacio. Invitó a los nuevos residentes a cuidar el Albergue, respetar las normas de convivencia y valorar los espacios comunes que forman parte de la experiencia comunitaria.
La jornada también sirvió como marco para desarrollar el curso introductorio del programa “Bienvenidos a la UNLP”, impulsado por la Prosecretaría de Bienestar Universitario a través de la Dirección de Vinculación con el Nivel Medio. Estas charlas están orientadas a los ingresantes de todas las carreras y buscan facilitar la transición hacia la vida universitaria, explicando conceptos centrales como el cogobierno, la diferencia entre Universidad y Facultad, y el rol de actores clave como los centros de estudiantes y los departamentos de alumnos.
Con más de 15 años de funcionamiento, el Albergue Universitario se consolidó como un símbolo de las políticas de inclusión de la UNLP. La Beca de Albergue, gestionada por la Dirección de Becas y la Dirección del Albergue, forma parte de un sistema de beneficios destinado a garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso, permanencia y finalización de los estudios superiores.
En tiempos en los que el debate sobre el futuro de la educación pública vuelve a ocupar la agenda, iniciativas como esta recuerdan que la universidad no se limita al aula. También se construye en los espacios que permiten que estudiar deje de ser un privilegio y se convierta, efectivamente, en un derecho.