El aire en el estadio Juan Carmelo Zerillo se corta con hilo dental, por el sismo político-institucional subterráneo que sacude las bases del "Lobo". El nuevo presidente, que ganó con el 60 por ciento las elecciones hace apenas tres meses, y que había negado su inercia privatizadora para ser votado por la mayoría de los socios, quedó expuesto ahora como la punta de lanza del gobierno de Javier Milei en su arremetida privatizadora de los clubes del fútbol argentino.
Apenas semanas después de que el plantel profesional realizara un paro por deudas salariales, la asunción de Carlos Anacleto el pasado 4 de diciembre marcó un viraje de 180 grados en la estrategia económica de Gimnasia y Esgrima La Plata. La llegada de Oca y Flybondi como flamantes main sponsors no es un movimiento publicitario más.
El Lobo se financia con nexos libertarios: Oca y Flybondi llegan a 60 y 118.
Ambas empresas están bajo el control de Leonardo Scatturice, un empresario con aceitados vínculos con la gestión de Javier Milei y señalado como uno de los puentes entre la Casa Rosada y la administración de Donald Trump. El holding COC Global Enterprise es propiedad de Leonardo Scatturice, socio de Daniel Hadad y vinculado a los servicios de inteligencia. Claudio Espinoza también es socio y presidente del Directorio.
El acuerdo, que se extiende hasta febrero de 2027, supone un ingreso de 400 mil dólares, oxígeno puro para levantar inhibiciones y proyectar la remodelación del estadio, cosa que en verdad costaría varias decenas de millones de billetes verdes norteamericanos y que con el monto recibido de Oca y Flybondi no se podría construir ni un vestuario. Por eso despierta muchas suspicacias entre los socios triperos.
Para los sectores que compitieron contra Anacleto en las últimas elecciones de noviembre, el desembarco de Scatturice tiene nombre y apellido: Federico Sturzenegger. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, socio del club, quedó en el ojo de la tormenta tras no poder votar en los comicios por una deuda de poco de 105 mil pesos en sus cuotas sociales.
"En la campaña Anacleto siempre lo quiso esconder, pero ahora se le está haciendo difícil", confían desde la oposición. La relación es estrecha: el actual presidente, un empresario del rubro de los inodoros y los bidets, está acostumbrado a las cagadas.
¿El fin de las asociaciones civiles? La propuesta que sacude el orgullo de Gimnasia.
Anacleto fue quien invitó al ministro a ver un clásico el año pasado en su palco ubicado en el extremo superior de la Platea H "Néstor Basile", donde Sturzenegger recibió una reprobación masiva por parte de gran cantidad de socios triperos.
Sin embargo, su visión privatista resuena en la nueva CD: "Soy de Gimnasia y si no traemos capitales, no sé dónde estamos. La AFA tiene que adaptarse", lanzó el funcionario meses atrás en el marco de la puja por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
¿Qué hay detrás de los nuevos sponsors de Gimnasia? La conexión con el Gobierno.
La composición de la cúpula dirigencial refuerza este perfil. La vicepresidenta primera es Josefina Paz Gaskin, funcionaria del Ministerio de Seguridad nacional, mientras que la vicepresidencia segunda está en manos de Ricardo Casal, un retrógrado exministro bonaerense de Daniel Scioli.
Casal ya había formado parte del "Grupo Brizzo", un nucleamiento de socios que en agosto de 2024 intentó impulsar un fideicomiso de administración para abrir el fútbol a capitales privados, proyecto que fue rechazado por la gestión anterior del presidente anterior, Mariano Cowen.
El movimiento más audaz de Anacleto ocurrió esta semana en el seno del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional. Frente a Claudio "Chiqui" Tapia, el mandatario tripero propuso un esquema "mixto" inspirado en la Bundesliga. Este modelo permite la injerencia de privados en el manejo del fútbol, pero garantiza que los socios mantengan la incidencia mayoritaria en las decisiones institucionales (la regla del 50+1).
Aunque Anacleto balbuceó públicamente su rechazo a las SAD en su formato puro, en el mundo del fútbol se interpreta como un "guiño" al Gobierno para reinstalar el debate. La respuesta de Tapia fue protocolar pero tajante: si hay un proyecto, que se presente formalmente para ser debatido.
Dólares violeta: el vertiginoso desembarco de Scatturice en el Lobo.
Este escenario se da tras el fallido intento de Juan Sebastián Verón en Estudiantes con el magnate Foster Gillett. Un dato que no pasa desapercibido en las diagonales: antes de su frustrado paso por el "Pincha", Gillett también mantuvo conversaciones con el propio Anacleto. El debate por el modelo de gestión en el fútbol argentino vuelve a tener a La Plata como su laboratorio principal.