En el delicado tablero de las paritarias docentes de la provincia de Buenos Aires, cada número se convierte en un gesto político y cada porcentaje en una señal económica. En ese contexto, el Gobierno provincial presentó una nueva oferta salarial que busca destrabar el conflicto abierto con los gremios y estabilizar el inicio del ciclo lectivo.
La propuesta contempla un incremento del 9% acumulado respecto de los haberes de enero, estructurado en tres tramos. En primer lugar, el 1,5% ya aplicado en febrero por decreto, luego de que los gremios rechazaran la oferta inicial del 3%, y finalmente dos aumentos escalonados: un 5% correspondiente a marzo, que se liquidará con el sueldo de abril, y un 2,5% adicional para abril, que se cobrará en los primeros días de mayo.
De este modo, el Ejecutivo intenta recomponer los ingresos docentes en un contexto marcado por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo, mientras los sindicatos analizan si el esquema logra acompañar la dinámica de los precios.
Pero el aumento porcentual no es el único elemento del paquete. La oferta incluye también una bonificación no remunerativa de $28.700, identificada como “Compensación FONID/Conectividad”, destinada a reforzar los ingresos del sector sin incorporarse al salario básico.
Además, el acuerdo propuesto incorpora una cláusula de monitoreo que prevé una revisión del acuerdo paritario según la evolución de la economía. En ese sentido, se estableció una mesa de seguimiento en mayo y una cláusula de reapertura en junio, con la posibilidad de adelantarse si los indicadores inflacionarios superan las proyecciones previstas.
En términos concretos, el impacto del aumento se reflejará de manera diferente según el cargo y la antigüedad. Según estimaciones de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), un maestro de grado sin antigüedad pasará a percibir $800.094 en marzo y $850.053 en abril, mientras que uno con 10 años de antigüedad alcanzará $891.496 en marzo y $943.612 en abril.
En el caso de los profesores con 20 módulos, el salario ascenderá a $1.032.198 en marzo y $1.113.837 en abril sin antigüedad, y a $1.199.111 en marzo y $1.284.671 en abril con diez años de trayectoria. Para los cargos directivos, las cifras son aún mayores: un director con 24 años de antigüedad podría llegar a $1.742.978 en abril.
La propuesta también alcanza a los docentes jubilados, quienes percibirán el mismo porcentaje de incremento, y contempla particularidades según la modalidad de jornada. Por ejemplo, un maestro que recién inicia con quinta hora percibirá cerca de $1.005.637 en marzo y $1.060.424 en abril, mientras que quienes tienen jornada completa superarán los $1,7 millones en abril.
El debate paritario, sin embargo, no se agota en la matemática salarial. Para los gremios, el punto clave es si el acuerdo logra acompañar la inflación real y evitar que el salario docente continúe corriendo detrás de los precios. Para el Gobierno, en cambio, el desafío es mantener un equilibrio entre recomposición salarial y sostenibilidad fiscal.
Entre esos dos polos se mueve la negociación: una discusión donde el salario no es solo un número, sino también un termómetro de la relación entre Estado, trabajadores y contexto económico.