lunes 9 de marzo de 2026 - Edición Nº5459

Información General | 9 Mar

Historia, cultura y cocina popular

La tortilla de papas: un ícono español con raíces profundamente americanas

08:30 |Aunque hoy es uno de los platos más representativos de España, su historia revela un viaje cultural que comienza en América, atraviesa siglos de prejuicios alimentarios y termina convirtiéndose en una de las recetas más queridas del mundo.


Pocas preparaciones culinarias logran sintetizar historia, geografía y cultura en un solo plato. La tortilla de papas, símbolo indiscutido de la gastronomía española, es uno de esos casos donde la cocina revela una verdad más amplia: las identidades culinarias casi nunca son puras, sino el resultado de encuentros, viajes y mestizajes.

Las primeras referencias a la tortilla de huevo aparecen hacia 1519, tanto en Europa como en América. En las Crónicas de Indias, compilaciones de relatos escritas por los colonizadores españoles durante la conquista del continente, ya se mencionaba que los aztecas preparaban tortillas de huevo y las vendían en los mercados. Aquella preparación, sin embargo, estaba lejos de la versión que hoy conocemos.

El ingrediente que terminaría definiendo su identidad —la papa— tenía un origen completamente distinto: los Andes sudamericanos. Este tubérculo fue domesticado durante siglos por los pueblos originarios andinos, quienes desarrollaron técnicas agrícolas y variedades que permitieron su expansión y supervivencia en diferentes climas.

Tras la conquista, la papa comenzó su viaje hacia Europa. En 1537, Francisco Pizarro llevó este alimento al continente europeo. Sin embargo, lejos de convertirse inmediatamente en un ingrediente popular, la papa fue durante mucho tiempo un alimento desconfiado y subestimado. En aquella época se creía que los productos que crecían bajo tierra podían ser venenosos para el consumo humano, por lo que su uso se limitaba, en muchos casos, a la alimentación animal.

Recién dos siglos más tarde, la papa comenzó a incorporarse de forma progresiva a la dieta europea. Esa transición cultural permitió que surgiera una nueva combinación culinaria: huevo y papa.

La primera referencia escrita en España sobre la tortilla de papas aparece en 1767, en el libro “La Agricultura General”, donde se menciona que las papas se utilizaban para preparar “tortillas y guisados”. Sin embargo, algunos estudios ubican el nacimiento formal de la tortilla española en 1798, en la región de Badajoz.

Según esta versión, su creación estaría vinculada a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo, quienes buscaban una preparación barata, nutritiva y rendidora para combatir el hambre de la época. La combinación de papas, huevos y aceite cumplía perfectamente ese objetivo: ingredientes simples capaces de alimentar a muchas personas.

Con el paso del tiempo, la tortilla se transformó en un símbolo gastronómico nacional. Pero también adquirió un curioso vínculo con la tradición religiosa.

El 9 de marzo se celebra el Día de la Tortilla de Patatas, una fecha que coincide con el aniversario de la muerte de Santa Juana, una monja sanadora del siglo XV que vivía en el convento de Cubas de la Sagra, cerca de Madrid. Durante las peregrinaciones hacia el convento, los fieles solían llevar tortillas de papas porque eran fáciles de transportar, económicas y contundentes. Con el tiempo, esa costumbre popular terminó consolidándose como una celebración gastronómica.

Así, lo que comenzó como un encuentro culinario entre América y Europa terminó convirtiéndose en una de las recetas más emblemáticas del mundo hispano.

Paradójicamente, el plato que hoy ondea como bandera culinaria española no existiría sin el aporte de los saberes agrícolas andinos. La tortilla de papas es, en definitiva, una metáfora perfecta de la historia: un plato redondo donde se mezclan conquista, intercambio cultural, prejuicios alimentarios y creatividad popular.

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