La tarde del 9 de marzo de 2026 quedará grabada como el día en que el sello de la familia Messi comenzó a escribir su propia historia en el fútbol de ascenso argentino.
Leones FC, el club que cuenta con el respaldo y la visión de Lionel Messi y su entorno, vivió su primer partido como local bajo la órbita de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), sellando un empate sin goles en la Primera C.
El escenario fue el estadio Antonio Di Giácomo (Unión de Arroyo Seco), donde la expectativa por ver al "equipo de Leo" superó cualquier previsión para la categoría.
El efecto Messi se sintió en las tribunas. Con las 330 plateas colmadas y más de 750 personas en la popular, el ambiente mezcló el profesionalismo de la AFA con el color de los clubes de barrio de Rosario: familias con reposeras y mates se acercaron para ser testigos del nacimiento de una institución que ya es el séptimo club surgido de la Asociación Rosarina en competir a nivel nacional.
Logística de Primera: Pese a militar en la cuarta categoría, el club demostró una organización superior, con atención a la prensa y protocolos de seguridad que reflejan el estándar de excelencia asociado al apellido que los respalda.
Sentido de pertenencia: La dirigencia apuesta a corto plazo a mudar su localía a un estadio propio en Alvear, consolidando así el búnker del proyecto Messi en la región.
En lo estrictamente futbolístico, el equipo dirigido por Franco Ferlazzo intentó plasmar un juego asociado sobre un césped impecable, acorde a la filosofía técnica que pregona la institución.
El protagonismo se lo llevó la defensa. Lucas Alegre, el arquero de Leones FC, se convirtió en la figura absoluta del encuentro.
Sus intervenciones fueron vitales para sostener el empate, especialmente después de los 74 minutos, cuando el equipo quedó en inferioridad numérica por la expulsión de Marcos Benítez.