Lo que debía ser una gira de gestión en los Estados Unidos se transformó en un verdadero sismo político para Manuel Adorni y el gobierno de Javier Milei.
El Jefe de Gabinete quedó en el centro de una tormenta judicial y legislativa luego de que se hiciera pública la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en el avión oficial que trasladó a la comitiva argentina.
La respuesta de la oposición y de sectores judiciales fue inmediata: el abogado Gregorio Dalbón radicó una denuncia penal por malversación de fondos públicos y uso indebido de bienes del Estado, argumentando que se vulneró la normativa vigente que regula los viajes oficiales.
La denuncia hace hincapié en una contradicción que roza lo insólito. El 13 de agosto de 2024, el propio Adorni —en su entonces rol de portavoz— anunció con bombos y platillos el Decreto 712/24.
Esta norma, firmada por Javier Milei, establece explícitamente la prohibición de trasladar familiares en aviones oficiales para terminar con los "privilegios de la casta".
Sin embargo, el funcionario justificó la presencia de Angeletti con una frase que encendió aún más el debate:
"Yo vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen acá a Nueva York. Yo quería que mi esposa me acompañe", afirmó.
Adorni intentó aclarar que su esposa había pagado originalmente un boleto de línea, pero que "luego Presidencia la invitó" a subirse a la aeronave oficial, una explicación que para la justicia no anula la presunta infracción al decreto.
El frente de conflicto para el Jefe de Gabinete se divide en dos terrenos:
Justicia Penal: La denuncia de Dalbón busca determinar si existió un perjuicio económico al Estado y un incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Cámara de Diputados: Bloques opositores presentaron un pedido de interpelación urgente. Quieren que Adorni concurra al Congreso a explicar quién autorizó la "invitación" oficial y cómo se liquidaron los viáticos del viaje.