Lo que durante años fue un rumor de redes sociales y una expresión de deseos, hoy cobra forma de noticia inminente, ya se estaría finiquitando todo entre el club y el atacate.
Paulo Dybala, uno de los futbolistas argentinos más talentosos de la última década, tendría decidido no renovar su vínculo con la AS Roma para cumplir el gran objetivo de su carrera: jugar en Boca Juniors.
La situación en Italia llegó a un punto de no retorno. El club capitalino, asfixiado por un salario que ronda los 10 millones de euros (sumando bonus), busca una reducción drástica que el cordobés no está dispuesto a aceptar.
Ante este escenario, la libertad de acción en junio de 2026 le abre las puertas de par en par a Juan Román Riquelme.
La llegada de la "Joya" no es solo una cuestión de sentimientos; hay una alineación de planetas que favorece al Xeneize:
Paternidad y Vida Familiar: Paulo será padre en las próximas semanas. Junto a su pareja, habrían planificado que la crianza de su hijo se inicie en Argentina, cerca de sus afectos, lo que pone a Boca como el destino profesional lógico.
El "Factor Paredes": Su gran amigo y compañero de Selección, Leandro Paredes, es el principal nexo. "Me encantaría que Paulo vista la camiseta de Boca, para él sería un sueño", declaró el volante, quien también planea su regreso al club.
Homenaje a su Padre: El fanatismo de su padre por Boca es el motor emocional. "Me encantaría jugar en Argentina, lo tengo en mi cabeza", confesó el ex Instituto, quien nunca pudo jugar en el mítico estadio de Brandsen 805.
La ingeniería que proyecta el Consejo de Fútbol es ambiciosa. La idea es que Dybala llegue libre tras finalizar la temporada europea para sumarse como refuerzo estrella en los octavos de final de la Copa Libertadores.
Además, jugar en el fútbol argentino le permitiría a Dybala mantenerse bajo el radar de Lionel Scaloni de cara a la Copa del Mundo 2026, compitiendo en el más alto nivel continental y con el roce del fútbol local que tanto conoce.