En la política universitaria, como en el teatro clásico, los actos se repiten hasta que finalmente el telón logra levantarse. La Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) atraviesa uno de esos momentos en los que la institucionalidad parece quedar suspendida por detalles aparentemente mínimos pero decisivos: el quórum.
Este viernes 13, el Consejo Directivo volverá a reunirse para intentar concretar la elección de su nuevo decano, luego de dos convocatorias frustradas que terminaron en cuarto intermedio por la ausencia de una representante del claustro no docente. En las primeras dos sesiones era imprescindible la presencia de los 17 consejeros para iniciar el encuentro. La falta de una sola firma —una ausencia que terminó adquiriendo dimensión política— bastó para detener el proceso.
La tercera convocatoria cambia el escenario institucional. Esta vez bastará con reunir la mitad más uno de los integrantes, es decir nueve representantes, para comenzar la sesión. En términos políticos, la diferencia entre unanimidad y mayoría simple suele ser la frontera entre la parálisis y la decisión.
La expectativa también está puesta en la presencia de la consejera no docente cuya ausencia bloqueó las sesiones anteriores. Desde la facultad señalaron que aseguró su participación y que podría explicar los motivos de su falta en los encuentros previos. Sin embargo, su presencia ya no será determinante para el inicio de la sesión.
Detrás del procedimiento institucional se despliega una disputa política clara. La elección enfrenta a dos candidatos con perfiles diferentes dentro de la facultad.
Por un lado aparece Gabriel Keil, actual vicedecano, quien encarna la continuidad de la gestión que encabezó durante los últimos ocho años Ricardo Andreau. La propuesta oficialista plantea una suerte de enroque político: Keil asumiría el decanato mientras que Andreau pasaría a ocupar el cargo de vicedecano. El espacio que respalda esta fórmula se identifica con sectores del peronismo universitario.
En la vereda opuesta se ubica Esteban Abbona, ingeniero agrónomo y actual consejero directivo por la minoría del claustro de profesores. Su candidatura busca consolidar una alternativa a la conducción vigente y sumar apoyos entre sectores radicales y progresistas dentro de la comunidad académica. Abbona ya había competido por la conducción de la facultad en la gestión 2022–2026, por lo que su postulación actual funciona también como continuidad de esa línea opositora.
El poroteo previo —ese ejercicio casi artesanal de la política universitaria— indicaría que el oficialismo cuenta con los votos necesarios para asegurar la continuidad del espacio que gobierna la facultad desde hace casi una década.
La elección en Agrarias se inserta además en un proceso institucional más amplio. La UNLP atraviesa durante marzo la renovación de autoridades en sus 17 facultades, un mecanismo que se repite cada cuatro años y que define el mapa político de la universidad.
Hasta el momento ya se concretaron las elecciones en Odontología, Ciencias Astronómicas y Geofísicas, Ciencias Exactas e Ingeniería. En paralelo, este mismo viernes también se realizarán votaciones en Psicología y en Ciencias Naturales y Museo.
El calendario culminará el 11 de abril, cuando la Asamblea Universitaria elija al nuevo presidente de la UNLP. Según lo anunciado oficialmente, el actual vicepresidente Fernando Tauber es el único candidato para ocupar el cargo.
En este contexto, lo que ocurre en Ciencias Agrarias y Forestales puede leerse como un episodio menor dentro del engranaje institucional. Sin embargo, también revela algo más profundo: en la vida universitaria, a veces la política no se decide en grandes discursos, sino en la simple —y decisiva— presencia de una silla ocupada.