El "Mundo River" ya conoce de primera mano lo que significa tener a Eduardo Coudet sentado en el banco.
Tras el agónico y trabajado triunfo por 2 a 1 frente a Huracán en el Palacio Ducó, el "Chacho" brindó una conferencia de prensa cargada de adrenalina, honestidad brutal y definiciones que marcan el perfil de lo que será su gestión en Núñez.
A pesar del alivio por los tres puntos en su estreno, Coudet no ocultó el vértigo y la presión que sintió desde que puso un pie en el país para hacerse cargo de un plantel urgido de resultados.
Coudet reveló que su llegada al club implicó cambios drásticos en su vida cotidiana para poder blindarse de la exposición mediática. "Estoy fuera de las redes sociales.
"Tenía TikTok y lo borré cuando me subí al avión para venir", confesó, dejando claro que su única prioridad hoy es el césped.
Además, el entrenador buscó despejar cualquier duda sobre su conocimiento del torneo local tras su paso por el exterior. En una de sus declaraciones que a pesar de estar del otro lado del oceano tuvo un seguimiento total del fútbol argentino
"Nunca me fui del fútbol argentino. No me perdí ni una fecha desde que me fui", aseguró y se describió a sí mismo como un apasionado extremo: "Soy medio enfermo del fútbol".
Explicó su silencio previo por respeto a sus colegas: "No me gusta opinar desde afuera cuando hay otra gente trabajando".
Fiel a su léxico extrovertido, el DT no anduvo con rodeos al describir la complejidad de sus primeras horas al frente del equipo:
“La semana fue una cagada, para hablar mal y pronto. Pero tengo mucha energía y no me voy a cansar”. La frase sintetizó el esfuerzo por cambiar el ánimo de un vestuario golpeado en tiempo récord.
Lejos de conformarse con la victoria ante el "Globo", el mensaje para sus jugadores fue directo: "Tenemos 9 días por delante hasta el parate y no podemos relajar". Para Coudet, ganar es solo el primer paso de un proceso que exige intensidad máxima.