El repertorio de Carlos Gardel ocupa un lugar casi intocable dentro del imaginario cultural del Río de la Plata. Sin embargo, a lo largo de la historia del tango, cada generación de músicos ha encontrado nuevas formas de volver a ese repertorio sin convertirlo en una pieza de museo.
En ese espíritu aparece En Desórbita, un cuarteto que propone revisar ese legado desde una perspectiva instrumental contemporánea. Su nuevo trabajo, “Gardel 90”, surge como homenaje a los 90 años de la muerte del cantor, pero también como una exploración musical que pone el foco en un aspecto muchas veces subestimado: Gardel compositor.
Para los integrantes del grupo, el valor de Gardel no reside únicamente en su condición de cantor emblemático, sino también en la solidez de sus composiciones, construidas bajo una estructura de canción popular que sigue demostrando vigencia incluso en contextos musicales muy distintos a los de su época.
En esa lectura aparece uno de los ejes conceptuales del proyecto: rescatar al Gardel autoral y trasladar ese material al lenguaje musical del presente.
El desafío central del disco fue encontrar un punto de equilibrio entre respeto por la tradición e identidad artística propia. Lejos de buscar una reproducción fiel de los arreglos históricos, el cuarteto optó por abordar esas obras desde su propio lenguaje, incorporando elementos del jazz, la improvisación y otras influencias contemporáneas.
La lógica no es la de una ruptura con el pasado, sino la de una continuidad evolutiva del género. En esa línea, el tango aparece como una música que sigue expandiendo sus límites, tal como ocurrió en su momento con figuras como Astor Piazzolla, quien también desafió las fronteras estéticas del género.
Desde esta perspectiva, “Gardel 90” no se plantea como un ejercicio de nostalgia sino como una reinterpretación generacional: una manera de demostrar que esas canciones continúan siendo terreno fértil para nuevas lecturas musicales.
La búsqueda sonora del álbum también se apoya en la participación de músicos invitados con trayectorias diversas. Entre ellos se destacan Daniel Maza, Nicolás Ibarburu y Melina Liberati, quienes aportan matices distintos al proyecto.
La elección no fue casual: el grupo buscó artistas que no provinieran exclusivamente del mundo del tango, con el objetivo de enriquecer el sonido desde perspectivas externas al género.
Así, la guitarra y voz de Ibarburu, el bajo y la voz de Maza, y la presencia vocal de Liberati, vinculada a la tradición del canto tanguero, construyen un puente entre raíces clásicas y exploraciones actuales.
La selección del repertorio parte de una premisa clara: trabajar sobre los tangos más representativos y reconocibles del repertorio gardeliano. No se trata de rescatar rarezas sino de intervenir sobre aquellas canciones que ya forman parte del imaginario colectivo.
Esa elección tiene una lógica estratégica. Cuando el público reconoce inmediatamente una obra, la reinterpretación se vuelve más potente, porque la comparación con la versión original surge de forma inevitable.
En ese cruce entre memoria musical y experimentación contemporánea se construye la propuesta estética del grupo.
La presentación oficial de “Gardel 90” será este sábado a las 21 en Desafinado Club, ubicado en Diagonal 93 N°52, City Bell.
El concierto se plantea como una experiencia 360°, donde la música convive con gastronomía y coctelería, en un formato pensado para disfrutar el espectáculo en un ambiente cercano y distendido.
Las entradas son limitadas y pueden reservarse contactándose al (221) 506-5713.
En un contexto donde el tango sigue reinventándose a través de nuevas generaciones de músicos, el proyecto de En Desórbita confirma que el repertorio de Gardel no pertenece únicamente al pasado: sigue funcionando como materia viva para la creación contemporánea.