La ciudad de La Plata fue escenario de una contundente demostración de fuerza del sistema universitario público, con una marcha de antorchas que reunió a miles de personas en defensa del financiamiento educativo. La convocatoria estuvo a cargo del Frente Gremial Universitario, integrado por ADULP, ATULP y FULP, y logró una adhesión que incluso superó las expectativas de los propios organizadores.
La movilización comenzó y finalizó en la sede de Presidencia de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), consolidándose como un acto simbólico y político que buscó visibilizar el conflicto presupuestario que atraviesa el sector.
En ese marco, la presidenta de la Federación Universitaria de La Plata (FULP), Sol Alconada, fue una de las voces centrales de la jornada. La dirigente señaló que el reclamo apunta a que el Gobierno nacional “cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada, vetada por Milei y aprobada nuevamente, y que el Poder Judicial ordenó que se aplique”.
El dato político no es menor: la referencia a la intervención judicial introduce un elemento institucional que tensiona aún más la relación entre el Ejecutivo y el sistema universitario.
Durante el cierre de la movilización, las organizaciones convocantes leyeron un documento conjunto que sintetiza el núcleo del conflicto. Allí se detalla que entre 2024 y 2025 el sistema universitario y científico-tecnológico sufrió una reducción del 30% en su presupuesto, alcanzando el nivel de inversión más bajo en cinco décadas.
El texto también advierte que la inversión representa apenas el 0,15% del PBI, un dato que grafica el retroceso en términos históricos. A esto se suma una pérdida salarial del 35% para docentes y nodocentes, lo que impacta directamente en el funcionamiento cotidiano de las universidades.
Otro de los puntos críticos señalados es el estado de las becas estudiantiles. Según el documento, tanto las becas Progresar como Manuel Belgrano se encuentran “congeladas y vaciadas”, lo que limita el acceso y la permanencia de sectores vulnerables en el sistema educativo.
Además, se remarcó que la inversión por estudiante se redujo a menos de la mitad, en un contexto más amplio de deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora.
La protesta en La Plata no fue un hecho aislado. Por el contrario, se presentó como el “puntapié inicial” de una marcha federal universitaria convocada para el próximo 23 de abril, que buscará replicar el reclamo en todo el país.
En términos políticos, la estrategia del Frente Gremial apunta a escalar el conflicto y construir una agenda pública que obligue al Gobierno a responder. La masividad de la convocatoria platense funciona, en ese sentido, como un indicador del nivel de organización y del malestar existente en la comunidad educativa.
Dos elementos sobresalieron de la jornada: la amplitud de la convocatoria y una masividad inesperada, lo que sugiere que el conflicto universitario podría convertirse en uno de los ejes centrales del debate público en las próximas semanas.
Lectura del documento consensuado entre las organizaciones que convocaron a la marcha. #unlp #adulp #fulp #atulp #conadu #laplata pic.twitter.com/c1YW1Aykhk
— infoblancosobrenegro (@infoblancosobre) March 17, 2026