El escenario laboral en Argentina cerró el 2025 con datos preocupantes. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desocupación escaló al 7,5% en el último trimestre del año, lo que representa un incremento significativo frente al 6,4% registrado en el mismo periodo del año anterior.
Este aumento de 1,1 puntos porcentuales se traduce en que 1,64 millones de personas se encuentran actualmente sin empleo en los 31 aglomerados urbanos relevados, incorporando a 211.900 nuevos desocupados al sistema en solo doce meses.
El dato oficial pone en tensión el relato del gobierno de Javier Milei, que sostenía una tendencia a la baja en la destrucción de puestos de trabajo.
El impacto del desempleo no es uniforme y muestra su cara más cruda en territorio bonaerense. Mientras el promedio nacional se ubica en el 7,5%, el Conurbano bonaerense registra un alarmante 9,5%.
En el interior provincial y la zona capital, las cifras son igualmente críticas:
Gran La Plata: 9,5% (incluye La Plata, Berisso y Ensenada).
Mar del Plata: 9,5%.
San Nicolás: 9,4%.
Gran Buenos Aires (promedio con CABA): 8,6%.
La región pampeana, con un 7,7%, es la segunda zona con mayor desocupación del país, confirmando que el corazón productivo de la Argentina es el que más está sufriendo el parate económico y los despidos en el sector industrial y de servicios.
Más allá de la contundencia de los números, el informe del INDEC vuelve a poner en el centro del debate el método de cálculo. Sectores de la oposición y especialistas laborales cuestionan que las cifras oficiales podrían estar "subestimadas" debido a cómo se contabiliza a quienes tienen planes sociales o trabajos informales de muy pocas horas, sugiriendo que la presión sobre el mercado de trabajo real es aún mayor a la que indican los porcentajes.
Lo que es innegable es la tendencia: el desempleo dejó de estar estancado para iniciar una curva ascendente que ya afecta a casi 10 de cada 100 personas en ciudades clave como la nuestra.