El 24 de marzo de 1976, el día del último golpe de Estado en Argentina, la vida de miles de familias cambió para siempre.
Entre ellas, la de Luis Ciancio, un joven oriundo de Berisso que no solo compartía la pasión por la militancia política en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) con su esposa, Patricia Dillón, sino que también destacaba en el ámbito deportivo como jugador de la reserva de Gimnasia y Esgrima La Plata.
El 6 de diciembre de 1976, Luis y Patricia fueron secuestrados en un operativo policial mientras viajaban de Berisso a La Plata. En ese momento, su hijo Federico tenía apenas ocho meses.
La desaparición forzada de la pareja sumió a la familia en una búsqueda incansable que duró décadas, marcada por el miedo y la incertidumbre en un contexto de represión sistemática que dejó al menos 30.000 desaparecidos en todo el país.
La última dictadura cívico-militar estructuró su accionar represivo a través de un sistema clandestino que incluía secuestros, centros de detención ilegal, torturas y asesinatos encubiertos como enfrentamientos.
Uno de estos lugares fue la Comisaría 5ta de La Plata, que funcionó como centro clandestino de detención entre 1976 y 1978, bajo la órbita del represor Ramón Camps en el denominado Circuito Camps.
Se estima que allí estuvieron cautivas unas 250 personas, incluyendo mujeres embarazadas y niños.
Durante años, la familia Ciancio no tuvo información sobre el paradero de Luis y Patricia. El padre de Luis recorrió morgues, hospitales, cementerios y presentó numerosos habeas corpus, sin obtener respuestas concretas.
La búsqueda se mantuvo con la esperanza de encontrarlos con vida, hasta que en 2009 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró identificar los restos de Luis, exhumados décadas antes como NN en el cementerio de Avellaneda.
El trabajo del EAAF fue fundamental para reconstruir la verdad. Mediante la combinación de análisis de restos óseos, documentación estatal, testimonios de sobrevivientes y familiares, y estudios genéticos, el equipo logró establecer que Luis había pasado por la Comisaría 5ta antes de ser fusilado.
Posteriormente, se reconstruyó también lo ocurrido con Patricia, quien fue asesinada en un operativo fraguado en Vicente López.
Para la familia Ciancio, el proceso de identificación no significó el final de la lucha.
También debieron batallar para que se reconocieran las verdaderas causas de muerte de Luis y Patricia, logrando establecer que él fue asesinado en 1977 y que ella recibió disparos por la espalda.
Esta reconstrucción permitió a la familia contar su vida y cerrar un ciclo de incertidumbre.
A casi cinco décadas del golpe de Estado, la historia de Luis Ciancio sigue siendo un recordatorio de la importancia de sostener la memoria y exigir Verdad y Justicia para las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina.
El predio donde funcionó la Comisaría 5ta ha sido transformado en un espacio de memoria abierto a la comunidad, un lugar donde el pasado sigue interpelando al presente y reafirma el compromiso con los derechos humanos.
