El Acceso Sudeste, a la altura de Sarandí, fue escenario de un robo cinematográfico que roza la tragedia. Un motociclista que circulaba a casi 100 km/h fue interceptado por dos delincuentes en un ataque que combina coordinación milimétrica y un desprecio total por la vida ajena.
Toda la secuencia quedó registrada por la cámara GoPro que la víctima llevaba en su casco.
El video, que ya es viral en redes sociales, muestra cómo el joven ajustaba uno de sus espejos retrovisores cuando una moto con dos ocupantes se le apareó por el carril izquierdo.
En una fracción de segundo y sin reducir la velocidad, el acompañante estiró el brazo y, con una precisión asombrosa, le arrebató la llave de contacto al vehículo en movimiento.
Esta modalidad, cada vez más frecuente en autopistas, obliga a la víctima a detener la marcha de forma abrupta o a quedar a la deriva mecánica en medio de la traza, aumentando exponencialmente el riesgo de ser arrollado por otros conductores.
Tras lograr que la moto se detuviera por inercia a los pocos metros, los agresores frenaron su marcha. Uno de los delincuentes descendió del rodado con claras intenciones de concretar el asalto y llevarse el vehículo.
Ante la amenaza inminente y la soledad del tramo nocturno, la víctima tomó una decisión drástica: abandonó la moto y escapó corriendo por los carriles de la autopista para resguardar su integridad física.
La Justicia ya tomó intervención en el caso, utilizando el video de la víctima como prueba fundamental para intentar identificar a los responsables.
Los investigadores de la zona de Avellaneda analizan también las cámaras de seguridad de la bajada de Sarandí y los lectores de patentes de la traza para reconstruir la ruta de escape de los malvivientes.
El hecho reaviva la preocupación por la falta de patrullaje en el Acceso Sudeste, una vía que se ha convertido en una "zona roja" para los motociclistas, especialmente durante la noche.