miércoles 25 de marzo de 2026 - Edición Nº5475

Política | 25 Mar

Crisis energética

La nafta súper aumentó el doble que la inflación: cuánto cuesta llenar el tanque en YPF, Shell y Axion

10:01 |El desfasaje de precios en los surtidores bonaerenses y de CABA alcanza niveles históricos, con subas del 63,6% frente a un IPC que corre muy por detrás, configurando un nuevo escenario de recesión en el transporte.


 

La tranquilidad de los surtidores en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense es solo superficial. Detrás de las pizarras digitales que actualizan sus números con una frecuencia alarmante, se esconde un fenómeno económico que desafía las leyes de la gravedad inflacionaria argentina: el precio de los combustibles ha dejado de seguir al resto de los bienes para liderar, por amplio margen, la carrera de los aumentos.

Según los datos relevados, la nafta súper de YPF, el termómetro real de la clase media y de la logística urbana, pasó de los $1.173 en marzo de 2025 a los actuales $1.920. Este salto de $747 por litro representa un incremento del 63,6%. La cifra cobra una dimensión política y social dramática cuando se la contrasta con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, que en el mismo período anual marcó un 33,1%. Es decir, llenar el tanque hoy cuesta, en términos reales, casi el doble de lo que la inflación general sugeriría.

Si bien el contexto geopolítico aporta su cuota de incertidumbre —con una Guerra en Medio Oriente que ha disparado la volatilidad y generado un ajuste reciente del 15% en nafta y gasoil—, el análisis profundo del mercado local revela que las razones son mayoritariamente internas. El gobierno nacional y las operadoras han avanzado en un proceso de sinceramiento de precios que busca equiparar el valor del "barril criollo" con la paridad de exportación, un movimiento que impacta de lleno en los distritos de mayor consumo como La Plata, CABA y el cordón bonaerense.

La competencia no ha servido de ancla. Por el contrario, empresas como Shell y Axion han seguido de cerca la estela de la petrolera estatal, incluso superando sus márgenes en algunos casos. En las estaciones de Shell, la súper alcanzó los $1.990 (una suba del 60,7%), mientras que Axion la posicionó en $1.937 (59%). Esta uniformidad en los aumentos demuestra que, ante la desregulación, las estrategias comerciales se alinean hacia arriba, ajustando por demanda pero sin perder pisada a la rentabilidad en dólares.

Cambios de hábito y el fantasma de la morosidad

El impacto en la calle es ineludible. En las diagonales platenses y en las avenidas porteñas, el flujo vehicular empieza a mutar. Los datos de la Secretaría de Energía de la Nación confirman una tendencia preocupante: las ventas de nafta súper cayeron un 3% interanual en enero. El dato más crudo lo arroja el gasoil común, con un retroceso del 11%, lo que evidencia un parate en sectores productivos y de transporte de carga menores.

Este escenario se cruza con otros indicadores de la crisis. Mientras el estacionamiento medido en los centros urbanos aumenta hasta un 100%, la capacidad de pago del ciudadano se agota. No es casual que la morosidad en billeteras virtuales y entidades financieras haya escalado al 25%. El argentino promedio está financiando el consumo básico —como el combustible para ir a trabajar— mediante deuda, un espiral que los analistas políticos observan con extrema cautela de cara a los próximos meses.

A pesar de ser el producto más demandado —uno de cada dos metros cúbicos vendidos en CABA es de nafta súper—, la brecha con los salarios se ensancha. El litro de Infinia diésel, por ejemplo, ya se ubica en los $2.128, consolidando un escenario donde el transporte ya no es un servicio básico, sino un bien de lujo.

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