La crisis económica en Argentina ya se refleja en un dato alarmante: crece la cantidad de personas que se saltean al menos una comida diaria para poder llegar a fin de mes. El fenómeno, detectado en encuestas de supermercados y consultoras privadas, expone el impacto directo de la inflación, la caída del empleo y la pérdida del poder adquisitivo.
El periodista Jorge Liotti reveló que, según mediciones de consumo, muchos argentinos están dejando de almorzar y reemplazan esa comida por opciones más económicas como galletas y mate cocido. El ajuste ya no pasa solo por elegir marcas más baratas, sino por reducir la ingesta diaria.

Un informe de la consultora Radar, dirigida por Daniel Ivoskus, muestra que menos del 25% de los argentinos cree que la economía va a mejorar en los próximos meses.
El dato refleja una caída fuerte respecto a octubre, cuando tras el triunfo electoral de Javier Milei, el 37,1% tenía expectativas positivas.

La desconfianza se explica por un combo de factores:
Según analistas, este escenario genera un círculo negativo: menos consumo impacta en la actividad económica, lo que a su vez afecta el empleo.
Datos difundidos por Clarín indican que en enero:
El comportamiento del consumidor también cambió:
A esto se suma que, según estimaciones privadas, la inflación de marzo rondaría el 3%, con una reciente aceleración en alimentos detectada en la tercera semana del mes.

El mercado laboral también muestra señales preocupantes. Un relevamiento de la consultora RDT indica que solo el 7,3% de los argentinos tiene empleo con ingresos suficientes y estabilidad.
En otras palabras, menos de uno de cada diez logra sostenerse sin dificultades económicas.
Un dato que refuerza esta tendencia surge del crecimiento del trabajo en plataformas. Según Eli Frías, gerente de Uber en Argentina, más de un millón de personas manejaron para la app en el último trimestre.
La mayoría lo hizo menos de 20 horas semanales, lo que evidencia que: