El colapso deportivo de Newell’s Old Boys dejó de ser solo un problema futbolístico para convertirse en un foco de conflicto institucional y político en Rosario. Con el equipo en zona de descenso y una campaña alarmante, la gestión encabezada por Ignacio Boero enfrenta cuestionamientos crecientes tanto de hinchas como de sectores de poder.
Desde su asunción en diciembre de 2023, el club sumó apenas 3 puntos sobre 30 posibles, consiguió un triunfo en 19 partidos y se consolidó como el equipo con el arco más goleado del torneo. La derrota 5 a 0 ante Lanús fue el punto de quiebre que detonó la crisis.
El descontento escaló rápidamente. Este miércoles, hinchas autoconvocados se concentraron en la sede del club para exigir respuestas a la dirigencia. Sin embargo, la protesta derivó en hechos de violencia.
Un grupo identificado por socios como vinculado a la barrabrava agredió a simpatizantes y periodistas, además de robar equipos a móviles de televisión. La situación expuso la pasividad de las fuerzas de seguridad, denunciada por el Sindicato de Prensa de Rosario.
El episodio agravó el escenario institucional de un club que ya cambió tres entrenadores en pocos meses y perdió referentes clave como Roberto Sensini en la estructura deportiva.
La crisis también golpea a la política santafesina. Ignacio Boero, empresario y exconcejal de Alvear, llegó al club con respaldo transversal.
Contó con el aval del gobernador Maximiliano Pullaro, su ministro José Goity y otros funcionarios provinciales. También recibió apoyo de sectores del peronismo, incluso con la presencia de Sergio Massa en la etapa final de campaña.
El intendente de Rosario, Pablo Javkin, quien inicialmente respaldó el armado, tomó distancia tras la goleada ante Lanús con una frase contundente: “Nunca me sentí tan cerca de jugar en Primera como cuando veo al equipo”.
El frente económico es igual de preocupante. Mientras la deuda crece, la dirigencia invirtió entre 3,4 y 3,7 millones de dólares en el último mercado de pases, sin resultados deportivos.
A esto se suma una auditoría aún no publicada que, según fuentes, detectó retiros millonarios sin comprobantes. Este punto podría escalar en un escándalo mayor, aunque aún no hay información oficial confirmada.
En paralelo, crecen las versiones sobre una posible convocatoria de acreedores, en un contexto donde también aparecen figuras influyentes del ámbito jurídico local dentro de la comisión directiva.
En lo deportivo, el panorama es caótico. Tras las salidas de la dupla Favio Orsi–Sergio Gómez, asumió interinamente Lucas Bernardi, hasta la llegada de Frank Kudelka, quien debutó con una derrota en el clásico ante Rosario Central.
Los hinchas también cuestionan a Boero por incumplir promesas de campaña, como la exclusión de representantes de jugadores en la vida institucional, algo que —según denuncian— no se estaría cumpliendo.