El esquema de ajuste en los servicios públicos entra en una etapa decisiva este 1° de abril.
La medida más significativa es la oficialización de las nuevas tarifas de gas, que rigen para todas las distribuidoras del país y forman parte del plan de reducción de subsidios vigentes desde inicios de año.
Sin embargo, el impacto no es aislado, ya que coincide con actualizaciones en prácticamente todos los rubros regulados.
Gas natural: Se oficializaron nuevas tarifas para la totalidad de los usuarios en todas las distribuidoras del país.
Transporte en AMBA: El boleto mínimo en Provincia de Buenos Aires asciende a $873,37 (con SUBE registrada), mientras que en CABA se ubica en $715,26.
Tarifas sin SUBE nominalizada: En territorio bonaerense, los usuarios sin tarjeta registrada pueden pagar más de $1.900 en recorridos extensos.
Luz y Agua: Edenor y Edesur actualizan cargos con mayor peso en ingresos altos; AySA aplica una suba del 4%, llevando el costo promedio a más de $23.600.
Salud y Vivienda: Las prepagas ajustan un 2,9% y los alquileres bajo la ley anterior registran incrementos anuales del 33,3%.
La presión inflacionaria se ve alimentada también por la incertidumbre en los combustibles. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el litro de nafta súper ya supera los $2.000 en diversos puntos de expendio, lo que genera un efecto arrastre en los costos de logística y distribución.
Este conjunto de aumentos responde a una política de indexación mensual y a la quita progresiva de asistencia estatal, buscando reducir el déficit fiscal pero impactando de forma directa en el consumo de la clase media y sectores vulnerables. Las proyecciones privadas ya anticipan que este "combo" tarifario mantendrá la inflación en niveles sostenidos durante todo el mes.