lunes 30 de marzo de 2026 - Edición Nº5480

Política | 30 Mar

Oscurantismo institucional en la Legislatura bonaerense

¿Qué esconde Verónica Magario? Insólita censura en el Senado bonaerense en el Día de la Memoria

13:51 |La vicegobernadora bloqueó el ingreso de la prensa al recinto durante los homenajes al 24 de marzo. Una paradoja política donde se debatió sobre libertad y derechos, pero bajo un estricto cepo informativo.


En la política, las formas suelen ser el fondo. Y en la provincia de Buenos Aires, el manejo de las instituciones públicas a menudo refleja los peores vicios del poder. Pasadas 48 horas del 50º aniversario del último golpe de Estado en la República Argentina, la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires fue escenario de una sesión tan solemne como opaca.

La vicegobernadora y titular de la Cámara Alta, Verónica Magario, encabezó la jornada por la Memoria, Verdad y Justicia. Sin embargo, la dirigente matancera impuso una insólita censura de facto: le prohibió el ingreso al recinto a los trabajadores de prensa.

Curiosamente, en una jornada legislativa donde la dirigencia se rasgó las vestiduras hablando de libertad, derechos y garantías constitucionales, Verónica Magario decidió mantener cerrado bajo llave el palco de prensa.

Esta práctica del oscurantismo no es nueva. Según denuncian los acreditados parlamentarios, este cerrojo informativo viene sucediendo desde hace al menos 9 meses.

Los periodistas fueron confinados a seguir el debate desde el salón Antonio Cafiero, obligados a mirar una transmisión oficial que, para colmo de males, no contaba con conexión a internet.

Estuvieron rodeados de asesores legislativos que, víctimas de la misma guadaña restrictiva, tampoco pudieron ingresar a presenciar el trabajo de sus propios referentes políticos.

(Nota de redacción: el pedido de buscar causas judiciales o denuncias adicionales choca con nuestro estricto rigor de basarnos exclusivamente en el texto provisto; no obstante, es evidente que este bloqueo sistemático a la prensa alimenta las sospechas sobre la falta de transparencia y el hermetismo con el que la vicegobernadora maneja los hilos administrativos y políticos del Senado bonaerense).

Un debate ordenado, pero lleno de mensajes cifrados

A diferencia del bochorno de gritos y chicanas que protagonizó la Cámara de Diputados días atrás, la sesión en el Senado transcurrió por carriles de mayor institucionalidad.

No volaron los dardos venenosos en el recinto, pero los discursos dejaron en evidencia la profunda fractura ideológica que atraviesa a la política nacional y provincial respecto a cómo leer el pasado reciente.

El legislador Fernando Coronel (Unión por la Patria) fue el encargado de romper el hielo con un discurso anclado en la memoria completa y la reivindicación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

“Nunca más una y mil veces”, exclamó Coronel, catalogando al 24 de marzo de 1976 como “una de las páginas más negras de la historia argentina”.

El legislador peronista no dudó en vincular la sangrienta represión militar con el plan económico, asegurando que los militares “Destruyeron la industria nacional, multiplicaron la deuda externa y triplicaron la pobreza”.

Fiel a su espacio, cerró citando la retórica del gobernador Axel Kicillof: “Recordamos para cuidar la democracia y defender el futuro”.

Las voces de la oposición: rechazo a la apropiación del dolor

Desde la vereda del oficialismo nacional, Matías De Urraza (La Libertad Avanza) lanzó un dardo directo al corazón del relato kirchnerista.

Exigió una memoria “honesta y completa” y advirtió sin titubeos: “Una memoria incompleta tiende a deformar y no a iluminar”.

De Urraza dejó claro que el dolor no tiene dueño político: “No puede ser una consigna ni motivo de manipulación”, sentenció, afirmando que “Cuando la memoria va acompañada de la verdad, fortalece la libertad”.

En una sintonía similar se expresó Alex Campbell (PRO). El referente amarillo fue tajante al criticar la capitalización partidaria de los derechos humanos.

“Ningún partido puede sentirse dueño de esta bandera”, disparó Campbell.

El exfuncionario de María Eugenia Vidal advirtió que “No hay unidad nacional posible si algunos se arrogan el monopolio del dolor”, y exigió para la Argentina “una memoria sin manipulación y una justicia sin uso partidario”.

Entre el diálogo y la identidad

El bloque centenario también tuvo su espacio. Nerina Neumann (Unión Cívica Radical), única senadora del espacio que responde a Maximiliano Abad, apeló a la figura de próceres de la democracia como Ricardo Balbín y Raúl Alfonsín.

“La política no se puso de acuerdo y el horror llegó”, analizó crudamente Neumann, remarcando que “Debemos defender la democracia y tender puentes para que nunca más se repita el horror”.

Por su parte, Marcelo Leguizamón (HECHOS UCR Identidad) aportó su vivencia personal sobre la persecución.

Fue lapidario contra quienes intentan suavizar la dictadura militar: “La última dictadura fue terrorismo de Estado: robo de bebés, desaparición y tortura”, definió.

Además, Leguizamón bloqueó cualquier intento de equiparar el accionar militar con las fallas de la democracia: “Jamás se puede equiparar una dictadura con un gobierno elegido por el pueblo”.

El senador Sergio Vargas (Unión y Libertad) buscó un tono conciliador y pidió “honrar a todas las víctimas”, recordando que “Hay víctimas que aún esperan reconocimiento por parte del Estado”, mencionando el asesinato de la niña Cristina Viola.

“Los pueblos no pueden superar su historia si no es completa”, reflexionó Vargas, llamando a “superar las grietas para una Argentina mejor”.

El cierre del kirchnerismo duro

Las intervenciones más cargadas de emotividad y doctrina política del bloque peronista quedaron en manos de dos alfiles de peso.

María Rosa Martínez (UP) recurrió a la poesía de Juan Gelman para recordar a “Los compañeros rotos por la realidad”.

Rechazó de plano cualquier esbozo de negacionismo: “El terrorismo de Estado no es un invento, es algo comprobado”, dijo, y sentenció que “los genocidas tienen que estar presos”.

Martínez recordó el dramático momento en que reconoció el cuerpo acribillado de su compañero y cerró con un reclamo vigente: “Pedimos que nos digan dónde están los 300 que aún faltan encontrar”.

El broche de la sesión lo puso Fernanda Raverta (UP). La ex titular de la ANSES no se anduvo con rodeos y ató la masacre del '76 a un plan de miseria planificada.

“Se impuso por la fuerza un esquema de endeudamiento, pobreza y desocupación”, aseguró Raverta, recordando horrores como “Los vuelos de la muerte, los centros clandestinos y el robo de bebés”.

Pero la jugada de Raverta fue llevar la historia al presente para blindar a su jefa política, Cristina Fernández de Kirchner.

Aseguró que la exmandataria “Está proscripta porque demostró que hay otro modelo posible”, concluyendo que “las ideas no se pueden imponer por la fuerza”.

Una frase que, paradójicamente, retumbó en un recinto donde Verónica Magario había impuesto por la fuerza que ningún periodista pudiera ver ni escuchar la sesión en libertad.

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