La historia reciente de la AFA se divide en un antes y un después de 2017. Antes de la llegada de Claudio Tapia, la "casa madre" atravesaba su período más oscuro tras la muerte de Julio Grondona.
Luchas de poder internas, la fallida elección del "38 a 38" y la intervención de una Comisión Normalizadora que sumergió al fútbol local en paros de jugadores y una profunda acefalía institucional.
Nueve años después, el panorama es radicalmente opuesto. El comunicado oficial destaca que la actual administración trabajó en la "normalización institucional", fortaleciendo vínculos y promoviendo una estructura sólida.
"Este proceso permitió recuperar el protagonismo histórico de Argentina en el escenario global", remarcaron desde la calle Viamonte, haciendo hincapié en que la gestión no solo se midió en trofeos, sino en una profunda modernización administrativa y tecnológica.
Entre los ejes centrales de la gestión de Tapia destacan el fortalecimiento del fútbol del interior y el ascenso como base de la estructura nacional.
En el rubro de modernización tecnológica la otimización de procesos internos y gobernanza transparente y el crecimiento económico producto de la consolidación de ingresos comerciales y acuerdos estratégicos que permitieron inversiones récord en infraestructura y capacitación.
En el exito deportivo lo adjudican de manera integral en el que desde la Mayor hasta las Juveniles y el Fútbol Femenino, Argentina volvió a ser el referente mundial.
Bajo el mandato de Tapia, la Selección Argentina rompió una sequía de 28 años sin títulos y alcanzó la cima del mundo en Qatar. Los logros detallados por la AFA incluyen:
Selección Mayor:
Copa del Mundo Qatar 2022.
Bicampeonato de América: Brasil 2021 y Estados Unidos 2024.
Finalissima 2022 en Wembley.

Juveniles y otras categorías:
Sudamericanos Sub-17 y Sub-15: Títulos en 2017 y 2019.
Preolímpico Sub-23: Campeones en 2020.
Torneo COTIF L'Alcudia: Triplete en 2018, 2022 y el reciente de 2025.
Oro Panamericano: Lima 2019.
Este balance no solo celebra el pasado, sino que proyecta a la AFA como una institución superavitaria y líder en el desarrollo de talentos, cerrando una década que comenzó en el caos y termina con Argentina como la vigente campeona de todo.