El encuentro radical en Saladillo no fue solo una instancia de formación, sino un fuerte mensaje de unidad territorial frente a la gestión nacional de Javier Milei y la provincial de Axel Kicillof.
La dirigencia bonaerense de la UCR diagnosticó con dureza el presente de la provincia, señalando que los extremos políticos han profundizado la incertidumbre laboral y el deterioro de los servicios básicos.
En está ocasión la anfitriona fue Alejandra Lordén (presidenta del bloque UCR), junto a los diputados Valentín Miranda y Pablo Juliano, y el intendente de General Viamonte, Franco Flexas.
“Los bonaerenses se ven afectados por la pérdida del poder adquisitivo y las ineficientes prestaciones en materia de salud”, sostuvieron los presentes, fijando una posición común que busca posicionar al radicalismo como una "tercera vía" con capacidad de gestión probada en los municipios.
Participaron 13 intendentes de diversos puntos de la provincia, entre ellos José Luis Salomón (Saladillo), Francisco Recoulat (Trenque Lauquen), Nahuel Mittelbach (Ameghino) y Lisandro Hourcade (Magdalena).
A su vez, la diputada provincial Priscila Minnaard y la senadora Natalia Quintana se sumaron a la mesa de discusión.
El eje central de la jornada fue la necesidad de despegarse de las coaliciones tradicionales para ofrecer una alternativa puramente radical.
Los dirigentes enfatizaron que el partido debe ser capaz de ofrecer "respuestas concretas" frente a una realidad cada vez más compleja, donde la gestión municipal aparece como el último refugio de contención para los vecinos.
Con el lema “Pensar el presente y construir futuro”, el radicalismo bonaerense inició un camino de reorganización que busca fortalecer su identidad histórica: la decencia, la institucionalidad y la eficiencia en la administración pública, contrastando con lo que denominaron el "daño de los extremos".