La nueva apuesta del Banco Nación busca romper con la tendencia histórica de rendimientos negativos en los depósitos a plazo.
El instrumento mantiene la esencia del UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), lo que garantiza que el capital inicial no pierda poder de compra frente a la inflación medida por el INDEC, pero introduce una dinámica de liquidez inédita para este tipo de colocaciones.
Con un plazo mínimo de 90 días (y un máximo de dos años y medio), los ahorristas recibirán una acreditación periódica cada 30 días.
Esto permite que, mientras el capital se sigue ajustando por el índice de precios, el inversor pueda disponer de una renta mensual para cubrir gastos o reinvertir, emulando la dinámica de una renta por alquiler pero sin las complicaciones de gestionar una propiedad.
Ajuste por Inflación: El capital se actualiza diariamente según el coeficiente CER, protegiendo los ahorros de la suba de precios.
Tasa Real Adicional: Suma un 4,5% anual de interés por sobre la inflación, un rendimiento que el Gobierno califica como histórico para el sistema financiero local.
Intereses Mensuales: A diferencia del plazo fijo UVA común, los intereses se pagan cada 30 días directamente en la cuenta del cliente.
Ventajas Impositivas: Según destacó Sturzenegger, el instrumento se encuentra exento de impuestos y no requiere costos de gestión ni mantenimiento.
El ministro Federico Sturzenegger fue el encargado de difundir y explicar las bondades de la herramienta. Bajo su óptica, este plazo fijo permite democratizar el acceso a rentas que antes estaban reservadas para quienes podían comprar una propiedad.
"Me ofrece una renta actualizada por inflación, excepto que sin riesgos para el capital y sin costos de gestión", sentenció.
La comparación no es menor: en el actual contexto económico, el Gobierno intenta canalizar el excedente de pesos hacia el sistema financiero para fortalecer la capacidad prestable de los bancos.
Al ofrecer una alternativa que rinde por encima de la inflación, se busca desalentar la presión sobre el tipo de cambio y fomentar un esquema de ahorro de mediano y largo plazo que sea, por primera vez en décadas, verdaderamente rentable para el ciudadano de a pie.