En el tablero político de la Provincia de Buenos Aires, los movimientos no son espasmódicos, sino quirúrgicos.
Un grupo compacto de intendentes peronistas comenzó a exhibir un nivel de sincronía que trasciende la mera vecindad geográfica. Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente) ya no solo comparten la gestión de sus distritos; están construyendo un bloque sólido con capacidad de fuego propia en la Legislatura y el Partido Justicialista.
Este "núcleo duro" se expande con terminales estratégicas en el interior y el Conurbano, sumando voluntades como las de Marisa Fassi (Cañuelas), Gustavo Menéndez (Merlo), Juan de Jesús (La Costa) y Hernán Arranz (Monte Hermoso).
La estrategia es clara: mostrar músculo político allí donde el peronismo se hace fuerte, en el territorio y cerca de las instituciones civiles.
La reciente asunción de autoridades del PJ en Vicente López fue el escenario elegido para reafirmar la mística. Los alcaldes bajaron un mensaje unificado que inundó las redes sociales, enfocado en un peronismo que "se construye desde el territorio, cerca de la gente".
No es un eslogan vacío; es una respuesta a la demanda de gestión ante un escenario nacional complejo, priorizando el contacto con clubes de barrio y pequeñas empresas.
👉 “Con unidad, gestión y compromiso, seguimos trabajando para construir una alternativa que ponga en el centro el desarrollo, la producción y el bienestar de nuestro pueblo”, lanzaron en un comunicado conjunto que marca la cancha discursiva del grupo.
Lo que diferencia a este grupo de otros intentos de "ligas de intendentes" es la confianza personal. No solo se los vio unidos durante el discurso de Axel Kicillof en la apertura de sesiones el pasado 2 de marzo, sino que comparten una faceta recreativa y futbolera que aceita los vínculos fuera de los despachos municipales.
Esa cercanía les permitió, por ejemplo, protagonizar en San Vicente un intercambio de gestión con pares de la provincia de Santa Fe, demostrando que su ambición de construcción política no se detiene en los límites de la General Paz.
Con la mirada puesta en el mediano plazo, este entramado empieza a ser observado con lupa por el resto de la dirigencia provincial. La capacidad de este bloque para sumar nuevas incorporaciones y mantener la cohesión en la toma de decisiones los posiciona como actores ineludibles.
En el peronismo de la Provincia de Buenos Aires, donde el territorio es el currículum más valioso, estos intendentes están escribiendo las primeras líneas de lo que podría ser el recambio generacional para la próxima contienda electoral.