La crisis económica golpea de lleno a uno de los rubros más tradicionales del comercio local. En la Región Capital, unas 450 ferreterías intentan sostenerse en un escenario marcado por la caída del consumo, el crecimiento de las ventas online y la competencia de grandes importadores.
A nivel nacional, el panorama es aún más amplio: existen unas 15.000 ferreterías en Argentina, muchas de ellas en situación crítica.
Según explicó Héctor Bonatto, presidente de la Asociación de Ferreterías, Bazares y Afines de La Plata, Berisso y Ensenada (FEYBA), el deterioro es acelerado. “Hay una disminución de ventas de entre 70% y 75% en el último trimestre, y de 55% a 60% en la comparación interanual”, señaló.
El impacto no solo se refleja en la facturación, sino también en la rentabilidad del sector. De acuerdo a FEYBA, las ferreterías registran una baja de entre 10% y 12% en sus márgenes, lo que complica la sostenibilidad de los negocios.
Entre los factores principales aparecen:
Además, el consumo cambió drásticamente. El ticket promedio cayó entre 45% y 50%, y solo se mantienen estables los productos básicos de bajo valor como tornillos, clavos y tarugos.
“El panorama es muy negativo y la mayoría cree que se va a profundizar. Nadie piensa a largo plazo, estamos enfocados en el presente”, advirtió Bonatto.
La situación en La Plata refleja con claridad el deterioro del comercio. Según datos difundidos por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), el número de locales inactivos creció un 160% interanual.
Al cierre de 2025, se registraron 13 locales sin funcionamiento en zonas céntricas. Si bien hubo una leve mejora frente al bimestre anterior (con una baja del 13,3%), el nivel sigue siendo preocupante.
Para los gremios del sector, cada persiana baja implica un impacto directo en el empleo. La rotación comercial no logra compensar la velocidad de los cierres, lo que genera incertidumbre laboral creciente.
El escenario actual no muestra señales de recuperación inmediata. Desde el sector advierten que la combinación de menor consumo, presión impositiva y competencia externa configura un panorama difícil de revertir en el corto plazo.
Mientras tanto, en La Plata, Berisso y Ensenada, cientos de comerciantes sostienen sus negocios con márgenes cada vez más ajustados, en una carrera contra el tiempo para evitar nuevos cierres.