La imagen se repite en el corazón de La Plata: persianas bajas, locales vacíos y carteles de alquiler que se multiplican en zonas históricas como calle 8, calle 12 y diagonal 80. En apenas dos años, cerca de 70 bares y restaurantes cerraron, reflejando el impacto de la recesión en la economía local.
El fenómeno no se limita a un solo rubro. Comercios de ropa, ferreterías y negocios tradicionales también atraviesan un escenario crítico. Se trata de sectores que, históricamente, lograban sostenerse incluso en contextos adversos.
El golpe más fuerte se registra en el sector gastronómico. La combinación de inflación, caída del consumo y aumento de costos operativos —como alquileres, tarifas y materia prima— generó un escenario difícil de sostener.
Uno de los casos recientes que encendió alertas fue el cierre de “Me Piace”, un restaurante con casi dos décadas de historia en el centro platense.
Detrás de cada cierre se repite la misma lógica:
La crisis también impacta en el comercio minorista. En el rubro indumentaria, varias marcas comenzaron a retirarse del centro, dejando locales vacíos en zonas que hasta hace poco tenían alta circulación.
El dato clave es doble: no solo bajaron las ventas, sino que muchos comerciantes enfrentan alquileres en dólares o con aumentos por encima de sus ingresos.
El panorama se agrava cuando alcanza a rubros estructurales como las ferreterías, vinculadas a la construcción y el mantenimiento urbano.
Desde el sector describen un escenario “sombrío”, con una actividad prácticamente paralizada. La caída de pequeñas obras y refacciones refleja un freno en la economía real.
En La Plata, cada cierre implica:
Este proceso genera un efecto en cadena: menos ventas provocan cierres, y los cierres reducen aún más el movimiento comercial.
El trasfondo es macroeconómico, pero el impacto se siente con fuerza en La Plata, una ciudad que depende en gran medida del consumo interno.
Por ahora, no hay señales claras de recuperación. Comerciantes advierten que, si no mejora el nivel de ventas, podrían profundizarse los cierres en los próximos meses.
La incógnita sigue abierta: si se trata de un reacomodamiento del mercado o del inicio de una retracción más profunda. Mientras tanto, la postal actual es concreta: cada vez hay más persianas bajas y menos certezas en el centro platense.