El sistema de transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una de sus crisis más profundas en años, con recortes de frecuencias, largas esperas y miles de usuarios afectados. En ese contexto, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, celebró en redes sociales la importación de vehículos de alta gama, lo que desató fuertes críticas.
El funcionario destacó la llegada de dos autos eléctricos de origen chino, conocidos como la “Ferrari china”, y vinculó el hecho con la apertura económica. Su mensaje se publicó mientras canales de televisión mostraban en simultáneo el colapso del transporte en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano.
Según trascendió, los vehículos corresponden al modelo Xiaomi YU7, importados bajo un régimen para particulares. La publicación generó rechazo por el contraste entre la situación del transporte público y la promoción de autos de lujo.
Las empresas de colectivos que operan en el AMBA advierten que la situación es crítica. La reducción de servicios responde, principalmente, a la falta de fondos para afrontar costos operativos básicos.
Desde el sector empresario aseguran que el Gobierno nacional mantiene deudas millonarias en subsidios, lo que impacta directamente en la prestación del servicio.
Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), describió un escenario límite:
“El funcionamiento del transporte depende de que haya gasoil, financiamiento bancario y colaboración sindical”, señaló el dirigente en declaraciones radiales.
Otro de los puntos que genera preocupación en el sector es la ausencia de instancias de negociación. Según Pasciuto, desde el Gobierno nacional no hubo convocatorias para intentar destrabar el conflicto.
La falta de una mesa de diálogo agrava la incertidumbre y deja en duda la continuidad del servicio en los próximos días, en un contexto donde miles de usuarios dependen del transporte público para trabajar y estudiar.