La tensión entre el Gobierno Nacional y los territorios bonaerenses alcanzó un nuevo pico de ebullición. La Federación Argentina de Municipios (FAM) elevó un diagnóstico descarnado al despacho de Luis Caputo, advirtiendo que los gobiernos locales están al borde del colapso operativo.
Al ser el "primer mostrador" de la crisis, los municipios enfrentan una pinza financiera letal: ingresos en picada y una demanda de asistencia que no para de crecer.
El documento pone cifras al drama del interior bonaerense. En el primer trimestre, la coparticipación federal se desplomó un 11%, un golpe seco a las arcas de distritos como Junín, Chivilcoy, 9 de Julio y Lincoln.
A este recorte se le suma la quita de subsidios al transporte y la energía, lo que licuó el poder adquisitivo de los vecinos y empujó a miles de familias que antes eran autosuficientes a golpear las puertas de las secretarías de Desarrollo Humano.
👉 "La demanda de alimentos creció un 100% a nivel país; una tendencia que ya se refleja a nivel local con miles de familias que no llegan a fin de mes", detalla el informe de la FAM.
En el noroeste bonaerense, la situación es crítica. Melina Fiel, secretaria de Desarrollo Humano de Junín, fue contundente al reconocer que la presión social "se sostiene y va en aumento".
El municipio ya asiste a miles de hogares, pero el deterioro de las economías regionales y el cierre de pymes locales están generando un efecto dominó que el Estado municipal ya no puede amortiguar solo.
Los intendentes de la Cuarta Sección coinciden en que el escenario de alta complejidad está afectando directamente la producción y el consumo. El reclamo a Caputo es concreto:
Normalizar el envío de fondos retenidos por Nación.
Restituir los subsidios al transporte que garantizaban la movilidad laboral.
Garantizar la asistencia alimentaria ante el salto inflacionario en los productos básicos.