El presidente del país que detesta
Milei le declara la guerra a la Argentina que trabaja, produce y alimenta al mundo
Ayer | “Si en Argentina no importamos cosas, solo comeríamos dulce de leche”. La frase, pronunciada por Javier Milei para justificar las importaciones descontroladas, no es una simple ocurrencia presidencial. Es la confesión de una ceguera ideológica profunda; la demostración empírica de que este gobierno, obsesionado con los manuales teóricos, desprecia la realidad material y productiva de la nación que jura gobernar.