sábado 08 de agosto de 2020 - Edición Nº3423

General | 9 jun 2020

Un intendente débil, insensible y aterrado

La peor bomba por estallar en La Plata: Garro implora que el virus no arrase 180 villas que dejó a la deriva


Cuando al pico de la pandemia empieza a vérsele su peor silueta, los gobernantes no dejan de mostrar sus falencias en materia de gestión. La falta de atención (casi absolutamente) de la Municipalidad de La Plata en los últimos años a los barrios populares más desprotegidos, debido a la mínima cantidad de votos que el jefe comunal Julio Garro obtiene en esos conglomerados urbanos de extrema pobreza, lo coloca hoy, paradójicamente, ante el peor escenario sanitario posible.

Los contagios comunitarios están haciendo estallar todo el conurbano, donde las villas abundan pero los intendentes las asisten con todo lo que pueden y les dedican gran parte de su presupuesto. Es de imaginar que en La Plata, donde Garro viene esquivando ese bulto desde su primer día en el palacio de 12 y 51, las cosas no pueden ir mejor que en esos otros distritos.

Se calcula que una cuarta parte del total de los habitantes del municipio que funciona como capital de la provincia más importante del país, habita esos barrios populares de extrema pobreza. Por eso, si por fin el bicho logra meterse de lleno en algunos de esos 180 núcleos de marginalidad y abandono comunal, la situación sanitaria platense estallaría por los aires y la curva se dispararía sin control, barriendo con las camas y respiradores existentes en nuestra zona y colapsando todo el sistema de salud regional.

Por eso, mientras el contagio comunitario crece y el mandatario local, alineado con la más dura ortodoxia PRO, pide a gritos que le dejen abrir todo para que la gente con recursos deje de aburrirse y sus amigos propietarios de comercios millonarios vuelvan a inundar sus bolsillos, cientos de miles de platenses pobres rezan encerrados en sus precarias viviendas para que algún vecino changarín desesperado no se agarre Covid y lo traiga al barrio. Si eso pasara, por su alta vulnerabilidad y el abandono furtivo de sus gobernantes, estarían expuestos a una verdadera tragedia de límites insospechados.

Lo que ocurrió en el barrio José Luis Cabezas puso en foco a los barrios informales que proliferaron en los últimos 30 años en La Plata. La última actualización del mapa de villas y asentamientos del Registro Nacional de Barrios Populares contabiliza en los distritos de La Plata, Berisso y Ensenada la presencia de 188 lugares, los cuales se instalaron en distintos momentos de los últimos 30 años en los que las sucesivas crisis económicas empujaron a miles de familias a la pobreza y la exclusión.

Con esos números la región se coloca entre la zonas más afectadas por el déficit habitacional y en el marco de la pandemia de coronavirus esos sectores de los tres distritos forman parte de los territorios a controlar con los operativos sanitarios que buscan evitar la propagación de la enfermedad.

Lo que ocurrió hace un mes en el barrio José Luis Cabezas, que comparten Berisso y Ensenada en el límite con La Plata, es un emergente paradigmático de esa situación. El COVID-19 ingresó y se extendió rápidamente en un sector del barrio, donde hay 50 casas en la que viven algo más de 200 personas. En menos de una semana los casos se multiplicaron de manera exponencial

El barrio nació a mediados de los años 90, cuando decenas familias se instalaron en predios del Puerto ubicados en la zona de 122 y 52. Pero con los años fue creciendo hasta ocupar varias manzanas donde viven unas 1.200 personas.

La acción preventiva llevada adelante por la Municipalidad de La Plata, la Región Sanitaria XI y la Secretaría de Salud de la UNLP en territorio platense busca atender esas situaciones antes de que ocurran y sigue en buena medida el mapa de zonas vulnerables de la capital bonerenseLas brigadas se desplegaron para realizar tomas de fiebre y test de olfato por las zonas sudeste y sudoeste, en los distritos de Villa Elvira, Altos de San Lorenzo, Los Hornos, Melchor Romero, Olmos y San Carlos.

El último registro del mapa de villas y asentamientos, agrupados bajo la denominación de "Barrios Populares" por la organización TECHO y por el Renabap (Registro Nacional de Barrios Populares) es de 2018 y presenta 188 casos repartidos en los tres distritos, por lo que no incluye los últimos asentamientos, como el de la zona del ex club de Planeadores, donde la Provincia y la Municipalidad proyectan una urbanización para avanzar con relocalizaciones.

La mancha urbana que identifica los barrios vulnerables muestra una especial concentración en esas zonas de La Plata. Y los casos aparecen algo más aislados hacia el norte del distrito (City Bell, Villa Elisa y Arturo Seguí). Pero también muestra varias regiones de los distritos vecinos en los que las villas y asentamiento también se expandieron. En La Plata están señalados 152 barrios, a Berisso corresponde 18 y a Ensenada 17. Hay uno, precisamente el barrio José Luis Cabezas, compartido por ambos distritos.

La distinción entre villas y asentamientos está contemplada en la ley provincial de Hábitat donde se habla de villas y las caracteriza como “tramas urbanas irregulares”, en general con pasillos en lugar de calles que separan las manzanas, poco espacio libre y viviendas levantadas con materiales precarios.

Mientras que menciona a los asentamientos con viviendas con viviendas más firmes y un trazado más regular, en general nacen de forma más planificada en en terrenos destinados a espacios públicos en los que los vecinos buscan legitimarse como propietarios.

Según el relevamiento oficial mencionado, en base al cual se elaboró el mapa que acompaña esta nota, en los tres distritos de la región hay 170 asentamientos y 18 villas. Fuentes: 0221, La Movida Platense, Archivo Primera Página.

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