martes 22 de septiembre de 2020 - Edición Nº3468

General | 6 jul 2020

Estaría casi descartado, pero…

MascoVirus: científicos buscan asegurar que perros y gatos no contagien Covid


Médicos veterinarios de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) estudiarán la presencia del SARS-CoV-2 en mascotas y determinarán qué otras variedades de coronavirus circulan en camélidos de Jujuy en estrecho contacto con dos especies de animales conocidas como reservorios de estos virus, los murciélagos y roedores.

La Agencia CyTA de la Fundación Leloir informó que  la revista Nature publicó un estudio que determinó que dos perros fueron contagiados con el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) por sus dueños en Hong Kong. Algunos científicos plantean la posibilidad de que las mascotas puedan transmitir el virus entre sí y a las personas, pero es algo de lo que no se sabe mucho.

Es importante investigar la interacción de los humanos con sus mascotas en relación con el nuevo coronavirus para que la información obtenida sirva para manejar apropiadamente futuros brotes”, afirmó Ana Bratanich, investigadora de la Cátedra de Virología de la Facultad de Ciencias Veterinarias (FVet) de la UBA. Bratanich y un equipo de colegas se proponen estudiar la dinámica de la transmisión del nuevo coronavirus en la ciudad de Buenos Aires entre humanos y mascotas: perros, gatos y hurones.

Con muestras extraídas de mascotas en el Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y en veterinarias privadas y el uso de técnicas de biología molecular e inmunológicas tratarán de evaluar la presencia del virus o de anticuerpos como prueba de infecciones pasadas. También extraerán muestras de animales de compañía de pacientes humanos con Covid-19 atendidos en hospitales universitarios de la UBA.

Hasta el momento no hay evidencias de que perros, gatos y hurones hayan sido vectores del virus SARS-CoV-2 a humanos y se asume que es un evento poco probable. Cuando tengamos los resultados, estarán a disposición de la ciencia y de la comunidad en general”, afirmó Bratanich. En Jujuy, Bratanich y colegas estudiarán qué tipos de coronavirus están circulando en camélidos (llamas, alpacas, vicuñas y guanacos) en estrecho contacto con dos especies de animales conocidos como reservorios de estos virus: los murciélagos y roedores.

Estudiando la secuencia de esos coronavirus podemos tener una idea del grado de intercambio viral que ha habido entre ellos, parecido a lo que ocurre con SARS-CoV-2, que tiene orígenes en el murciélago y quizás en el pangolín”, afirmó la investigadora. De acuerdo con Bratanich, el estudio de las secuencias genéticas de los coronavirus ayudaría a identificar las regiones que pueden darle la habilidad de infectar nuevas especies y qué cambios van apareciendo que puedan presagiar saltos al humano.

 

 

  EVIDENCIA Y DATOS  

El coronavirus (Covid-19) acapara prácticamente toda la información mediática al convertirse en una pandemia que preocupa a todos los habitantes del mundo. Además de su afectación en humanos, muchos son los que han mostrado su inquietud por cómo puede afectar la enfermedad a sus mascotas. Sin embargo, la realidad es que no existe evidencia científica que conceda a los animales de compañía un papel importante en la vehiculización del virus. Así lo confirman expertos veterinarios como Alexis Santana, vicepresidente del Consejo Científico de AniCura, que inciden en la idea de que el abandono de mascotas no es una opción.

De esta manera, no existe ninguna convicción que confirme a perros y gatos como portadores del coronavirus originario de Wuhan. “Con el SARS y el MERS [también causados por coronavirus] hemos tenido situaciones similares”, ha recordado Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS. “La cuestión central es si los animales están asociados con la transmisión de la enfermedad. La respuesta es no”, afirmó.

En todo caso, es recomendable seguir medidas de prevención. Evitar el contacto con personas enfermas es algo esencial, así como lavarnos las manos antes de tocar a un animal de compañía o cubrirnos la boca con un pañuelo al toser o estornudar. De igual forma, al igual que sucede para eludir el contagio en humanos, resulta vital extremar la higiene en manos usando jabón o desinfectante.

 

 

¿Y EL CASO DEL PERRO DE HONG KONG?

La principal duda sobre la afectación en perros la marcó el leve positivo en Covid-19 que registró un pomeranian en Hong Kong. Las pruebas realizadas al can detectaron una baja carga viral en los hisopos nasales y orales; no obstante, los test sanguíneos arrojaron siempre un resultado negativo. Según Santana, el pensamiento de la comunidad científica es que el positivo tuvo lugar porque el animal tenía partículas del virus en su nariz y pelo, ya que su dueña estaba infectada por coronavirus.

Aun así, el perro se mantuvo en período de cuarentena durante dos semanas, tras el cual falleció una vez superó el aislamiento. Respecto a ello se pronunció la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA), quien mandó un mensaje tranquilizador pues el animal no había mostrado signos clínicos de Covid-19. Con 17 años, tenía problemas de salud no relacionados significativos, incluidos problemas cardíacos y renales. A pesar de no habérsele practicado autopsia por expreso deseo de su dueña, se cree que falleció como consecuencia de estos problemas y la vejez, posiblemente acentuada por el estrés de la cuarentena lejos de los entornos familiares.

 

 

 

CVC, EL CORONAVIRUS CANINO

En el caso de los perros, sí existe un tipo de coronavirus (CoV) que afecta a la especie. Sin embargo, sus síntomas son completamente diferentes, pues son sobre todo de carácter intestinal. El CVC, conocido como coronavirus canino, provoca en ellos efectos similares al parvovirus canino: fiebre, pérdida de apetito, vómitos, diarrea, etc. En definitiva, se trata de cuadros respiratorios y digestivos. Este se contagia mediante el contacto oral o directo con heces de otros perros infectados y aunque los cachorros tienen más prevalencia para padecerlo, puede afectar a cualquier perro sin importar su edad o raza. El mejor tratamiento para el mismo es la prevención mediante la higiene, ya que no existe una vacuna para combatir el CVC. Como tratamiento ante la posible deshidratación del animal, se aconseja dar fluidos o suero. Además, pueden administrarse antivirales y antibiótico alternando su uso y estimulantes de apetito. Fuentes: InfoGei, La Movida Platense, Visión Política.

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